¿Las mascarillas son aptas para hacer ejercicio?

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by Mirian Díaz
¿Hasta qué punto es necesario llevar mascarillas para hacer ejercicio? ¿Es obligatorio? ¿Cómo debemos actuar en este caso?
 

La mascarilla no es obligatoria durante la práctica deportiva, siempre y cuando sea al aire libre y se respeten los dos metros de distancia. Llevarla, además, implica obstaculizar la ventilación, pues el ejercicio disminuye el oxígeno que llega a los pulmones.

Casi todas las comunidades autónomas han impuesto a sus ciudadanos el uso de la mascarilla en la vía pública, incluso cuando es posible respetar el distanciamiento de seguridad. De esa forma, los corredores o ciclistas habituales, pese a que están exentos de llevarla, buscan información sobre mascarillas específicas que les sirva para practicar deporte.

Recomendaciones para deportistas

Lo más importante es mantener una distancia mínima de metro y medio con respecto a otras personas. Incluso se ha llegado a decir que en ciertos deportes como la carrera, lo aconsejable es mantener una distancia de seguridad superior, de hasta cuatro metros.

Cuando no existe ventilación en los espacios o no se cumple la distancia mínima, es aconsejable el uso de mascarilla con filtro para los deportistas. De esa forma, el paso del aire es más fluido. Además, dada su efectividad de filtración, la mascarilla más recomendada es la FPP2.

A veces, las rutas de los deportistas no son en lugares especialmente amplios y con poco movimiento de gente. En estos casos, lo más acertado es ir en diagonal con respecto al resto de viandantes, en vez de en línea recta. Así, se evita que el halo transmitido por una respiración más fuerte y profunda se cruce con otros.

También es aconsejable no llevar muchas cosas encima para evitar tocarlas con las manos y evitar que se contaminen. En este sentido, también conviene no emplear el mobiliario urbano para hacer deporte.

¿Existen mascarillas específicas?

Ciertos deportistas profesionales o atletas entrenan con mascarillas especialmente indicadas para bajar la saturación de oxígeno y adaptarse adecuadamente a situaciones concretas de hipoxia. Ahora bien, tan solo pueden ser utilizadas por personas sanas que entrenen con mucha frecuencia y siempre bajo la supervisión de un experto o médico deportivo.

De hecho, la mascarilla puede resultar muy perjudicial para las personas que sufren algún factor de riesgo cardiovascular o con cardiopatías isquémicas como colesterol, hipertensión arterial o similar. En estos casos lo mejor es emplearla al finalizar la actividad.

Una vez empezamos a correr, desde Sanidad aconsejan guardar la mascarilla en el bolsillo para no contaminarla y tenerla cerca al pasar por sitios más transitados. De cualquier forma, existen mascarillas específicas para entrenamientos, estando indicadas para hacer senderismo, ciclismo al aire libre o deportes extremos. Ahora bien, llevarlas puede aumentar la exigencia del entrenamiento.

Algunas de estas mascarillas vienen con interruptores de control para permitir la entrada de oxígeno, siendo efectivas para ir en bicicleta, correr o hacer fitness. Este tipo de mascarilla está fabricada en silicona hipoalergénica y suele conceder menor fatiga que otras.

Sea como sea, las mascarillas diseñadas para ser utilizadas durante un entrenamiento deben ajustarse perfectamente al rostro, y no deslizarse cuando la persona empieza a sudar.

También están las mascarillas antipolución y contra el polvo, con varias capas internas para retener la mayoría de las partículas en suspensión y actuar como filtro para la contaminación ambiental. Este tipo de mascarilla resulta perfecta para practicar deportes al aire libre.