Desarrollan dispositivo impreso en 3D que permite conectar ordenador y cerebro

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07-10-2020 by Guillem Alsina
Por el momento ha sido probado en animales, pero sus posibilidades de futura aplicación en humanos son muy amplias.
 

Quien más, quien menos, todos hemos escuchado ya hablar sobre Neuralink, la nueva apuesta del emprendedor Elon Musk (cofundador de Tesla) que busca facilitar la conexión directa entre el cerebro humano y los ordenadores, de forma que estos últimos puedan comportarse como una extensión natural del cerebro. Pero esta no es la única iniciativa que trabaja en dicho sentido.

Hace pocos días, científicos de tres universidades europeas (la de Sheffield en Inglaterra, la Estatal de San Petersburgo en Rusia, y la Técnica de Dresden en Alemania) publicaban un estudio en Nature Biomedical Engineering explicando el desarrollo de un prototipo de implante neuronal que permite exactamente eso, conectar el cerebro con un ordenador, con finalidades terapéuticas e impreso en 3D.

Este dispositivo ha sido probado por el momento en animales para estimular la médula espinal en el caso de lesiones, pero obviamente el objetivo último es poder desarrollar tratamientos para seres humanos que sufran de parálisis.

El hecho de poder imprimir en 3D estos dispositivos permite su adaptación a la fisiología del paciente, con lo cual las posibilidades de rechazo de algún tipo disminuyen notablemente y, además, el implante es más cómodo y duradero.

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Hasta el momento, las pruebas realizadas han demostrado que este implante encaja bien tanto en la superficie del cerebro, como en la médula espinal, los nervios periféricos y los músculos, con lo que también abre posibilidades de investigar tratamientos para otras afecciones de tipo neurológico.

La impresión en 3D también permite disminuir los costes de producción que, en este tipo de dispositivos, acostumbran a elevarse rápidamente, dificultando con ello la investigación y el desarrollo de soluciones.

Con los materiales y el conocimiento adecuados, los planos personalizados de cada paciente pueden ser enviados a los centros hospitalarios, de forma que ningún paciente que necesite de estos implantes estaría desatendido en ningún lugar del mundo.

Su función es, básicamente, la de detectar y suministrar pequeños impulsos eléctricos al cerebro y el sistema nervioso.