¿Sabes diferenciar entre cosmética cruelty free o vegana?

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14-10-2020
Claudia Varanski, fundadora de la firma vegana y cruelty free Varanski Naturals, nos apunta algunas de las claves principales para poder comprar según nuestra filosofía de consumo.
 

Cruelty free, es decir, libre de crueldad animal significa que el producto no ha sido testado en animales, pero no equivale a que sea vegano. A su vez, un producto vegano sin un solo principio activo de origen animal puede no ser cruelty free.

Para saber cuál es la diferencia entre un tipo de cosmética y otro, Claudia Varanski nos invita a echar un vistazo a estos consejos:

¿Cuál es la diferencia entre cruelty free y vegano?
En cosmética, cruelty free significa que el producto no ha sido testado en animales. Vegana es toda fórmula que no contiene ingredientes de origen animal, como grasas animales, lactosa, miel y sus derivados (polen, jalea real…). "Estos son los más evidentes", matiza Claudia Varanski, "pero también son antitéticas las vitaminas provenientes de animales, como el colágeno, el retino, la biotina…

Cómo interpretar las certificaciones y sellos de las etiquetas
Los sellos más famosos son el de PETA (el conejito con orejas rosas con el lema cruelty free debajo) y Leaping Bunny (silueta de un conejo saltando). Pero no todas las marcas cruelty free tienen los sellos. Es algo opcional, y algunas marcas deciden no usarlos. En la Unión Europea, todas las marcas son cruelty free por ley, de modo que da igual si lo incluyen.

En cuanto a la categoría vegana, no existe un sello oficial, sino que hay varias empresas que cuentan con sellos propios, con los que muestran su compromiso a formular sus productos sin ingredientes de origen animal. Si no hay sello, debemos leer el INCI o preguntar directamente a la marca.

Rebelión en la granja, ¿es tan grande la brecha legal entre Oriente y Occidente?
Según Varanski, "en Europa es totalmente ilegal hacer pruebas cosméticas sobre animales desde 2013, así como en Estados Unidos. Sin embargo, en Asia no existe consenso, siendo cada país quien toma sus decisiones. En China es obligatorio, pero aun así las firmas foráneas pueden llegar a vender allí, cada caso se estudia individualmente. Algunas no obtienen los permisos; otras directamente se niegan por coherencia. Las marcas hechas en China que quieran comercializarse en Europa y EEUU deben ajustarse a la regulación europea", concluye Claudia.