11 recomendaciones para organizar una despensa saludable

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by Carmen Reija- farmacéutica y divulgadora sanitaria
No es posible generalizar porque no todos tenemos las mismas necesidades. De lo que se trata es de referirnos a aquellos elementos que pueden hacernos la vida más fácil y a lo que nos permite preparar una comida saludable que evite el consumo de otros alimentos menos recomendables.
 

Organízate

Tienes poco tiempo para todo lo asociado a la elaboración de menús saludables para los miembros de la casa. La situación puede desbordarte y convertirse en un problema porque la tensión se va acumulando. Es importante percibirlo como una actividad compartida y que no exista un único responsable.

Capacidad de la despensa

No todas son iguales. La capacidad de almacenamiento con la que cuentas, es un factor limitante del que depende lo que podemos adquirir.

Imprescindibles en tu despensa

Para evitar problemas, puedes elaborar una lista racional con los productos de uso habitual. Así:

-Incluye alimentos de larga duración a los que recurrir en cualquier momento. Destacarían: arroz, pasta, legumbres (frescas y en conserva), conservas de pescado, vegetales y marisco (sardinas, berberechos, mejillones, caballa, atún, alcachofas, pimientos, etc.), bricks de leche (adaptada a todos los miembros y sus necesidades), tomate (triturado, salsa, etc.), salsas, especias, miel, azúcar, aceite, etc.

-Un stock de artículos de limpieza (detergentes, suavizante, lejía, etc.) y productos cosméticos e higiénicos de uso habitual (gel de baño, champú, pasta de dientes, papel higiénico, etc.) que utilizarás a medida que los vayas necesitando. No deben estar junto a los alimentos: puedes guardarlos en otra alacena, en los armarios del baño (los cosméticos) o en la zona de la lavandería (los de limpieza).

Organiza la despensa

Resulta fundamental hacer bien la compra, elegir el punto de venta adecuado y colocar los alimentos correctamente en tu despensa. Te proponemos:

1-analiza el espacio real de que dispones. Así no se te acumularán los productos y evitarás caducidades inesperadas que te obligarán a tirarlos.

2-no caigas en la tentación de las ofertas, pueden no ser lo que necesitas. Piénsalo antes de comprar porque, aunque sea barato, si tienes que tirarlo te saldrá muy caro.

3-limpia la despensa con productos adecuados. Es recomendable vaciarla y limpiarla una vez al mes (o cada dos meses como máximo) para mantener la higiene y controlar lo que contiene.

4-revisa las fechas de caducidad y consumo preferente incluidas en las etiquetas para que no se estropeen y ocupen un espacio que necesitas para otros elementos.

5-como el espacio de la casa suele ser reducido, no acumules nada innecesario y no lo repongas hasta que se vaya acabando.

6-utiliza colgadores para los embutidos, tarros de cristal para las legumbres, bolsas para las galletas, etc. La visibilidad es fundamental: meter arroz, cereales o legumbres en tarros de cristal te ayudará a controlar la disponibilidad y no abrir otro paquete o comprar innecesariamente. Si usas bolsas, ciérralas con una pinza.

7-coloca lo que utilizas habitualmente a la altura de tus ojos para no despistarte. Lo que menos utilizas, detrás y los recipientes más pequeños, delante.

8-coloca los que caducan antes delante. Es incómodo porque tienes que moverlos cada vez que haces la compra, pero el beneficio supera la incomodidad.

9-agrupa los alimentos por categorías: pasta, conservas, especias, aceite, etc. o los que vas a cocinar juntos (alcachofas, garbanzos, atún, por ejemplo).

10-pon debajo lo más pesado: patatas, leche, agua, etc. En la parte superior, menos accesible, coloca lo que usas menos: servilletas de papel, papel de cocina, etc.

11-no pongas alimentos en el suelo (salvo patatas o botellas de aceite, por ejemplo, que no van a sufrir contaminaciones).

No olvides

No es lo mismo llenarla de cero que reponer lo ya consumido:

-Si tu despensa está vacía, elabora una lista con los elementos esenciales y no la tires para poder evaluar si lo que has comprado ha sido "imprescindible" o no.

-Si tienes que reponer lo ya consumido, prepara un inventario de lo que tienes (se recomienda incluir las caducidades) y completa tu lista a partir de esos datos. Puedes comprar algo nuevo, pero que no te falte lo realmente necesario