La cara amarga de la maternidad: el 75% de las mujeres ve afectada su vida laboral tras tener hijos

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by María Robert 
Más de 100.000 mujeres participan en un estudio de Malasmadres que denuncia como la maternidad convierte a las mujeres en invisibles en el trabajo, en la sociedad y en el hogar
 

Por mucho que avance en la sociedad sobre el papel, en materia de feminismo e igualdad aún queda mucho camino por recorrer. Especialmente en temas como la conciliación, una asignatura suspendidísima en España: tres de cada cuatro mujeres ven afectadas su vida laboral tras convertirse en madres, nada menos que un 75%.

No es una cifra caduca, sino el resultado de un estudio publicado por el Club de las Malasmadres, en colaboración con la asociación Yo no renuncio, a principios de octubre. Con él, Malasmadres pretende denunciar que la maternidad convierte a las mujeres en invisibles en el trabajo, en la sociedad y en el hogar.

Más datos para reflexionar que recoge el documento, que lleva el nombre de `Las Invisibles´ y que recoge respuestas de 107.300 mujeres relacionada con la corresponsabilidad y la conciliación. Una de cada tres (el 37%), ha sufrido algún tipo de discriminación relacionada con la maternidad.

Techo de cristal, despidos y renuncias

También llaman la atención los motivos discriminatorios sufridos por estas mujeres después de ser madres, destacando especialmente la imposibilidad de crecer profesionalmente, algo a lo que se han enfrentado un 22% de las encuestadas. Además, a un 8% les arrebataron responsabilidades al tener hijos, y el otro 8% ha tenido que aguantar como la discriminaban sus propios compañeros.

Por si fuese poco, es habitual perder el puesto de trabajo una vez convertidas en madres. Esto le ha pasado al 22%, mientras que un 11% dejó su puesto de trabajo por no poder compaginarlo con el cuidado.

Con estos datos sobre la mesa, y teniendo en cuenta que son solo la punta del iceberg, Malasmadres denuncia que las mujeres madres se vuelven invisibles, "porque el trabajo no remunerado no se mide, porque la carrera profesional se paraliza, porque asumen el doble de tareas domésticas que los hombres y porque faltan políticas sociales de apoyo a la maternidad".

Una responsabilidad social

Así, los datos analizados destapan la invisibilidad de las mujeres en tres esferas. En el ámbito laboral "es donde las mujeres nos vemos empujadas a tomar una decisión que conlleva una renuncia y no nos satisface ni personal ni económicamente. Las medidas de conciliación están mal planteadas, ya que se dirigen únicamente a las personas que tienen que cuidar que, en su mayoría, son mujeres", denuncia el documento.

En el ámbito del hogar también se invisibiliza a las mujeres, ocultando el valor que tiene el trabajo que hacemos de forma altruista. "Los roles en el ámbito doméstico todavía siguen siendo tradicionales, dando por supuesto que la mujer asume el papel principal de cuidadora", manifiestan. Por último, en la esfera social detectan "que la invisibilidad del trabajo del cuidado y de la crianza provoca que el deseo de tener más hijos o hijas se vea truncado por la falta de apoyo o de un sistema de protección del cuidado".

En definitiva, la principal conclusión que desprende el estudio es que la corresponsabilidad social es la principal causa de dicha invisibilidad y, por tanto, de la renuncia. Por tanto, reivindican que el trabajo del cuidado sea considerado una responsabilidad social, no únicamente una labor que ocurre en la esfera privada. "Se requiere que, tanto las familias como las empresas y el Estado, asuman su cuota de responsabilidad para revertir las cifras y convertirnos en una sociedad sostenible, igualitaria y justa, donde los cuidados estén en el centro. Y lo privado sea público y se gestione desde el ámbito político y social".