¿Por qué nos afectan los cambios de estación?

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by María Robert 
En otoño la meteorosensinbilidad (que genera cansancio, dolor muscular, enfado...) afecta a un 30% de la población
 

En cuestión pocos días las temperaturas se han desplomado, y gran parte de España ya ha entrado de lleno en el otoño ¿Te notas en esta época más cansado? ¿Tienes migrañas? ¿Estás más irascible? Seguramente eres una persona meteorosensible. Síntomas como un mayor cansancio, problemas de sueño, problemas de concentración o un estado de ánimo más bajito, pueden estar causados por el cambio de estación.

No es nada raro. Al contrario. Los estudios indican que en mayor o menor medida la entrada en la primavera, el verano, el otoño o el inverno afecta a un 30% de la población. Tener una meteoropatía abarca cualquier trastorno que se origina o se agrava ante unas condiciones metereológicas concretas.

Por tanto, los cambios en el tiempo meteorológico o los cambios de estación afectan, de una u otra forma, a todo el mundo. Eso sí, las mujeres y los ancianos tienen más posibilidades de ser meteorosensibles, tal y como demuestran algunos estudios. Esto se da porque son personas con mecanismos de adaptación más débiles.

Cómo se desencadena

En las personas meteorosensibles, los descensos de presión atmosférica pueden generar, aunque de manera transitoria, alteraciones del sueño y sensación de ofuscamiento con pérdida de concentración, memoria y reflejos. De la misma forma, pueden doler las articulaciones u otras zonas en las que se ha sufrido un traumatismo.

Otro fenómeno con consecuencias directas en la salud es el viento fuerte. Junto a los cambios bruscos del tiempo, puede causar dolores de cabeza, irritabilidad o ansiedad.

O por ejemplo, las alteraciones de luz como los días nubosos o el cambio de hora, son culpables de otros efectos en el cuerpo menos severos, como las bajadas y subidas del estado de ánimo.

¿Evitar los efectos?

Si los cambios de tiempo nos producen achaques por sufrir alguna enfermedad artrítica, lesiones o llevar prótesis, hay que tener en cuenta que las molestias son transitorias. Ahora bien, hay formas de aminorarlas.

Por ejemplo, ponerse en manos de un fisioterapeuta para recibir un tratamiento paliativo, evitar los lugares húmedos en la mediada de lo posible, hidratarse bien cuando aprieta el calor, mantenerse en forma para prevenir dolores articulares, y, por supuesto, comer adecuadamente, no fumar y no ingerir alcohol.