Vuelos a ninguna parte, la alternativa a los viajes en tiempos de Covid

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16-10-2020
Revivir experiencias nos hace sentir libres y experimentar placer, por lo que algunas compañías aéreas asiáticas están utilizando esta estrategia para compensar las afectaciones por la pandemia.
 

La COVID-19 ha condicionado y limitado el turismo, y las compañías aéreas se han visto considerablemente afectadas por ello. Por eso, los «vuelos panorámicos», o «vuelos a ninguna parte», es decir, viajes en avión que salen y aterrizan en el mismo lugar solo al cabo de unas horas, se han convertido en una opción más de consumo y ocio para una población que echa de menos volar. «El hecho de no haber podido ir de vacaciones o de no poder viajar como de costumbre puede generar el sentimiento de que no se han satisfecho estas actividades y, por lo tanto, estos vuelos a ninguna parte pueden convertirse en una actividad gratificante y divertida», detalla Sílvia Sumell, psicóloga y profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Se trata de una alternativa que han puesto en marcha varias aerolíneas, como Royal Brunei Airlines (Brunei), EVA Air (Taiwán), All Nippon Airways (Japón) o Qantas (Australia). «Tengo dudas de que fuera viable una estrategia así en España», afirma Pablo Díaz, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. «La compañía que la lleve a cabo debe medir mucho el impacto positivo por la repercusión en los medios, los ingresos por vuelos y la reactivación de aviones inmovilizados, frente a la posible mala imagen por prácticas excéntricas y contaminantes», advierte el experto en turismo.

Experiencias aéreas con más lujos

Casi todos los vuelos panorámicos tienen servicios de lujo, ya que ofrecen comidas locales y regalos, se buscan temáticas divertidas, se invita a cócteles y el capitán detalla los lugares que se sobrevuelan. El recorrido se hace de forma más baja para que los pasajeros puedan admirar las vistas, a la vez que disfrutan de una forma de volar diferente a la vivida y experimentada anteriormente. «Aunque estos viajes no tienen un destino final, están pensados para ser menos estresantes que uno normal. No hay colas, son vuelos más relajantes y la persona puede centrarse en otros estímulos, en sensaciones y emociones nuevas», detalla la psicóloga.

Pero algunos expertos no lo consideran una experiencia que vaya a entenderse en el tiempo, ya que consideran que se trata más de «una excentricidad que podría tener cierta repercusión mediática y cierto público ocasional, pero no como práctica regular», afirma Díaz. Sin embargo, la semana pasada, la aerolínea australiana Qantas puso a la venta un vuelo de siete horas en el que se sobrevolaban diferentes zonas del país y los billetes se agotaron en menos de diez minutos. «Para una persona que viaja mucho, lo que más echa de menos es la propia experiencia de viajar, todo lo que puede conllevar; no tanto el viaje en sí, sino el hecho de entender el vuelo como una parte emocionante de la experiencia del viaje», explica Sumell.