Combate el estrés y mantén la calma con el taichí

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by Merce Rey  
Esta arte marcial se basa en la ejecución de movimientos suaves y lentos combinados con la meditación, permitiendo poner en blanco la mente y mejorar la postura corporal. Se libera el estrés, facilitando la concentración, la agilidad y el equilibrio, y es un buen antídoto para levantar el ánimo. Se puede practicar en cualquier lugar, en casa, en un parque, etc., cualquier espacio puede ser idóneo para adentrarse en el taichí, puesto que tan solo necesitarás de tu cuerpo para hacerlo.
 

Si los deportes no son lo tuyo, ir al gimnasio te da pereza, el trabajo no te deja mucho tiempo para el entrenamiento o eres de las que te gusta experimentar con nuevas disciplinas, puedes probar a practicar taichí en tu hogar. Ponte ropa y calzado cómodo, busca una estancia tranquila de la casa, en la que no existan distracciones ni tampoco ningún conviviente que te pueda interrumpir, que te permita una libertad de movimientos. Verás como liberas tensiones, combates el estrés, duermes mejor, activas la circulación y fortaleces las articulaciones.

¿Por dónde empiezo? Comienza juntando los pies, relaja las rodillas, vigilando que la espalda esté recta, la barbilla situada ligeramente entrada hacia el pecho. Después, traslada el peso hacia la pierna derecha mientras la separas de la izquierda, coincidiendo con la anchura de tus hombros. Toma aire, estira las piernas y suelta aire mientras las flexionas. Acompaña la respiración con el movimiento de brazos arriba y abajo. Repite varias veces.

Para el siguiente paso coloca tus brazos a los lados, manteniendo tus piernas abiertas, inhala, elévalos y estira las piernas, para después exhalar, descender los brazos y flexionar las piernas liberando tensiones. El cuerpo debe quedar totalmente suelto. Tras este ejercicio, flexiona las rodillas ligeramente, minimiza la curvatura lumbar, y coloca las manos como si estuvieses agarrando un objeto imaginario. Ahora, una vez que estires las piernas, toma aire, cambia la postura de las manos, y cuando flexiones, suéltalo y vuelve al punto de partida. Repite ambos ejercicios varias veces.

Cambio de posición

Comienza con las manos de lado, dejando los codos un poco flexionados, intercambia, y gira la cintura sin mover la cadera, y mantén las manos como si abrazarás un objeto imaginario. Y sin mover las rodillas, continúa con el giro y coloca las manos como al inicio. Intercambia de nuevo, gira, intercambia y vuelve.

Sigue agarrando el objeto imaginario, con una mano encima de la otra guardando espacio, traslada el peso a la pierna izquierda, mientras das un paso con el pie derecho casi sin moverte del sitio, pero en diagonal. Apoyas en el pie derecho, flexionas la rodilla. La mano derecha se acerca al codo izquierdo. Gira y alinea tus manos, retrocede el pie. En el punto de partida, cambia la posición de las manos, la que estaba antes arriba ahora va abajo, y la que estaba antes abajo ahora le toca arriba. A continuación, traslada el peso a pierna derecha, das un paso con la izquierda en diagonal. La flexionas. La mano izquierda se acerca al codo derecho, giras y alineas ambas manos. Retrocede el pie hacia atrás y vuelve al punto de partida para continuar con el ejercicio.