Ansiedad y covid: Las consecuencias de la pandemia

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by María Robert 
Según los últimos estudios, los jóvenes de entre 18 y 24 años son el grupo de edad que presenta más síntomas relacionados con ansiedad (34,6%) y depresión durante la crisis sanitaria
 

Sentir ansiedad de modo ocasional es una parte normal de la vida, tanto es así que se trata de un mecanismo de defensa que nos pone en alerta ante una amenaza potencial. Así lo explica Luis Herrera, director médico de Schwabe Farma Ibérica. Sin embargo, las personas con trastornos de ansiedad, con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias que no suponen ninguna amenaza para una persona sin este trastorno.

Por ese motivo, recalca, "es importante la distinción entre miedo y ansiedad, ya que en ocasiones se confunden. En el caso del miedo el sujeto conoce el objeto externo y delimitado que le amenaza y se prepara para responder, mientras que en la ansiedad el sujeto desconoce el objeto, siendo la amenaza de origen interno y existiendo una dificultad en la elaboración de la respuesta, que suele ser desproporcionada y es en estos casos cuando se vuelve patológica".

Lo ocurrido con el coronavirus

Por lo general son las mujeres el grupo poblacional más afectado por esta patología, aunque los hombres también son factor de riesgo, y las edades comprendidas entre los 30 y 55 años son las más comunes. No obstante durante el coronavirus "hemos visto un aumento de la incidencia de estos síntomas en la población más joven, que siente más ansiedad y depresión por el covid-19", afirma Herrera. De hecho, según los últimos estudios los jóvenes de entre 18 y 24 años son el grupo de edad que presenta más síntomas relacionados con ansiedad (34,6%) y depresión durante la crisis sanitaria.

Además, agrega, "estos últimos meses hemos podido observar un aumento generalizado de estos casos en los más mayores, no solo por la incertidumbre general que vivimos sino también por el miedo y el riesgo que ellos sienten a diario tan solo pisando la calle".

Sin lugar a dudas, expresa, la pandemia ha condicionado de forma muy importante la actividad social y de relación, de forma que el confinamiento, la distancia social, el no poder abrazar a nuestros seres queridos, el aislamiento de los ancianos en las residencias, el propio aislamiento de los pacientes o de los casos positivos con las cuarentenas, el entorno laboral, la crisis económica, etc., "todo ello está influyendo en el afloramiento de los trastornos de ansiedad, asociados o no a depresión", apunta el experto. Estudios epidemiológicos confirman este hecho y también aportan el dato de que está habiendo un aumento importante en el consumo de alcohol y drogas como forma de intentar de escapar de estos miedos.

¿Y cuándo todo acabe?

En cuanto a si los síntomas son pasajeros, hay que valorar dos circunstancias, según explica: "personas que hayan desarrollado síntomas de ansiedad por la pandemia, en los que es de esperar que una vez controlada esta, recuperen la situación emocional que tenían previamente, y una segunda circunstancia en la que el paciente ya tenía un trastorno de ansiedad de base y que ha sido la pandemia la que los ha hecho aparecer en los que cabría esperar un alto grado de cronicidad".

En cualquier caso, en opinión de Herrera, "se va a necesitar mucho tiempo para poder volver a la situación emocional que se tenía antes de la pandemia, incluso una vez esta esté controlada. Se va a necesitar tiempo para adaptarnos a la nueva normalidad".

Ahora bien, ¿se puede curar o hay que aprender a vivir con ella? El mensaje del experto es claro. "Muchas de las personas (la mayoría) que recurren a los especialistas pueden llegar a disminuir su ansiedad a niveles similares a los que experimenta la gente normalmente. Puede ser un trabajo duro y tomar tiempo, pero la mayoría de los que siguen un tratamiento y toman consciencia del problema, ven cómo la ansiedad con el paso del tiempo pierde intensidad".