¿Tener preparador físico es tan imprescindible como lo pintan las famosas?

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by Mirian Díaz
¿Entrenar cuerpo y mente por tu cuenta o con ayuda? ¿Hasta qué punto resulta impensable contratar a un preparador físico?
 

Las famosas suelen hablar de sus preparadores físicos o entrenadores personales. Su trabajo les obliga a estar perfectas y el ejercicio forma parte de su vida diaria. Ahora bien, hoy día es fácil encontrarse con el vecino del segundo que también nos habla de su entrenador. ¿Qué está pasando? ¿Realmente resulta rentable pagar a alguien que te dice lo que debes hacer cuando tú mismo puedes practicar deporte por tu cuenta?

No imprescindible, pero sí necesario

Rafael Nadal o Pau Gasol también tienen preparador físico, pero se trata de casos justificados. Estamos hablando de dos grandes del deporte, cuyas profesiones dependen de su buena forma física. Sin embargo, la gente normal y corriente no se gana la vida de esta manera y su único objetivo es velar por su salud y contar con una forma física normal.

¿Tener preparador físico es tan imprescindible como lo pintan las famosas? Claramente no. Ahora bien, mucha gente se siente un poco perdida y no sabe cómo empezar a ejercitar sus músculos. También están las personas que se aburren y necesitan a alguien que les motive para no dejarlo a la primera de cambio.

Incluso los hay que han sufrido alguna lesión o similar y necesitan la figura de un entrenador que les indique cómo hacer sus actividades correctamente. Además, el ejercicio mal hecho te aleja de cumplir los objetivos. Si deseas adelgazar una vez has pasado de los 40, la mejor manera es pedirle ayuda a un profesional que sepa orientarte.

Las famosas pueden permitirse tener un preparador físico que esté pendiente de ellas todo el tiempo. Sin embargo, contratar un profesional no significa tenerlo a tu lado en todo momento. La idea es indicarte lo que debes hacer y cómo hacerlo, y el resto dependerá de ti. Es normal que durante los primeros días, las personas que nunca han hecho ejercicio o las personas maduras que estén un poco desorientadas necesiten su compañía para ser corregidos hasta que cojan la técnica. Y es que de esa forma evitarán lesionarse.

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Sea como sea, el objetivo de los preparadores es crear un plan de entrenamiento personalizado, donde existan periodos de descanso y donde se especifique la intensidad más adecuada según el caso que se trate. Efectivamente no es imprescindible, pero sí de gran ayuda. Además, muchas personas optan por el asesoramiento puntual, es decir, consultar a un preparador físico cada X semanas para buscar orientación. De ese modo, al ver que se están cumpliendo sus metas, evitarán el abandono.

Entrenar la cabeza también ayuda

Muchas personas se sienten frustradas al no conseguir añadir sus entrenamientos a sus hábitos de vida diarios. En este sentido, los entrenadores son grandes aliados, principalmente a la hora de convertir a las personas inconstantes en perseverantes.

Si finalmente decides ponerte en las manos de un preparador, debes buscar a alguien cualificado que posea diferentes conocimientos sobre entrenamiento, fisiología y nutrición. De ese modo, lo más probable es que un ex-deportista no sea la persona más indicada para formarte en este sentido, ni tan siquiera un médico o un fisioterapeuta.

Con un profesional capacitado verás resultados, te sentirás apoyado y estarás más motivado. Alguien que nunca ha pisado un gimnasio, necesitará la ayuda de alguien que le muestre el camino para que las máquinas y pesas del lugar no resulten demasiado intimidantes.

Además, una persona que siempre entrena de la misma manera, no mantendrá su estado físico en forma, sino que irá reduciéndolo con el tiempo. Hacer lo mismo cada día no supone un reto, sino más bien todo lo contrario.

Se trata de una zona de confort de la que hay que salir para que el estado de forma no decrezca. Mantener una buena condición física con el paso de los años precisa planificación y lo más adecuado en estos casos es contar con la figura de un preparador físico que pueda crear un plan a medida. Lo que tendrás que pensar es si realmente compensa o no ese gasto extra.