3 problemas dentales que afectan a las relaciones personales

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Nuestra cara es, normalmente, lo primero que ofrecemos a las personas con las que nos relacionamos. Y nuestra sonrisa se convierte en una carta de presentación fundamental. Cuando no nos sentimos seguros de nuestra imagen, limitamos los contactos y reducimos nuestras relaciones personales.
 

Vivimos detrás de una mascarilla, pero ese hecho no justifica que reduzcamos nuestro aseo y arreglo. Se han reducido las ventas de barras de labios pero no podemos dejar de realizar nuestra higiene de la boca, fundamental para mantener la salud y las relaciones personales.

La mala higiene de la boca se relaciona con dos situaciones contrarias: cepillarse con mucha intensidad o no realizar bien la limpieza de la zona. Esta actitud provoca la aparición de caries (que dan un aspecto desaseado a la boca) y la enfermedad de las encías (cuando éstas se retraen, dejan al descubierto los nervios del diente y se genera dolor al recibir un estímulo).

El color blanco del diente se ve afectado por múltiples factores que alteran el esmalte y nos hace perder ese reluciente brillo que les caracteriza. La aparición de manchas asociadas al consumo de té o tabaco, por ejemplo, resulta desagradable para quien observa nuestra sonrisa.

El olor desagradable del aliento o halitosis se relaciona, normalmente, con la mala higiene de los dientes y boca, la presencia de caries dentales o la existencia de una enfermedad periodontal. Cuando la halitosis se debe a problemas a nivel de la boca, el papel del dentista es fundamental. Su diagnóstico permite excluir otro tipo de problemas (por ejemplo digestivos) que cursan con este síntoma. Realizar una limpieza en su consulta de manera periódica es imprescindible para eliminar el sarro acumulado, mantener tus dientes en las mejores condiciones y evitar el mal aliento.

Cualquiera de estas situaciones provoca en quien las padece una sensación incómoda que les lleva, cuando son conscientes de ello, a reducir sus contactos sociales. Pensar que su boca huele mal o que sus dientes son amarillentos inhibe el establecimiento de relaciones personales entre quienes viven pendientes de su imagen.

La mejor manera de evitarlo es cepillarse sin forzar en exceso para evitar dañar la encía tras cada comida un mínimo de 2 minutos, con los dentífricos adecuados, pasar el hilo o seda dental y los cepillos interdentales para eliminar los restos incrustados, utilizar un rascador de lengua, y usar un colutorio adecuado.

Acudir a las revisiones pautadas por el dentista y seguir sus recomendaciones es imprescindible. También puedes recurrir a un blanqueamiento en caso de ser necesario. Mantener la salud de tu boca incide en tu salud y en tus relaciones personales.

Aunque ellos no sean conscientes de la importancia de sus relaciones personales, se recomienda vigilar especialmente a los niños pequeños. Si su aliento huele mal puede deberse a la existencia de una infección respiratoria que debe ser valorada y tratada por el pediatra. Además, adquirir buenos hábitos higiénicos dentales es muy importante porque los conservará toda su vida y le evitará el padecimiento de problemas serios en el futuro.