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Soy madre... ¿y ahora qué?

 [09 de noviembre de 2015 | No hay Comentarios ] Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Esa es la cuestión. Y después del parto ¿qué? Durante el embarazo nada tiene importancia salvo el bebé. Lo que más nos preocupa es que se encuentre bien, obtener en las pruebas los resultados esperados, que crezca adecuadamente, que venga sin problemas…y las mamás en un “segundo” plano. No importa sentirse cansadas, dormir mal, el ardor, los vómitos, etc.; todo es “normal”.

Carmen Reija

Cuando nace (y ves que está perfecto) empiezas a plantearte que quieres recuperar tu peso, sentirte cómoda en tu cuerpo… y no tienes que sentirte culpable por ello. Es importante concienciarse de que cada una necesita un plan personalizado en función de ciertas características: dar o no el pecho, la constitución y fisonomía, los kilos ganados durante el embarazo, etc. Y lo mejor es acudir a un profesional.

Tras dar a luz experimentarás muchos cambios para adaptarte a la nueva situación. No te pongas a dieta sin asesoramiento porque puede suponer un riesgo para tu salud y la del bebé, ya que no suelen ser dietas equilibradas que provocan pérdida de energía, dificultan la recuperación de los tejidos, aumentan el estrés y afectan al estado de ánimo.

Los especialistas coinciden en que no todas las dietas son válidas y que se debe buscar el asesoramiento de un buen nutricionista. Es importante valorar la situación inicial, conocer las expectativas y las posibilidades de cada una. El momento lo eliges tú porque comer de manera saludable es factible; el ejercicio debe esperar un poco más...

Si le das el pecho, tus requerimientos energéticos, tu gasto calórico y tu metabolismo son diferentes. Es imprescindible tener una buena cobertura de todos los nutrientes fundamentales para ti y para tu hijo e incluir alimentos de todos los grupos: cereales, legumbres, pescado, carne, fruta, verdura, lácteos, etc. y en cantidades adecuadas. No olvides los minerales y las vitaminas, imprescindibles para lograr un buen equilibrio nutricional.

Si toma biberón también debes cuidarte y no eliminar nutrientes fundamentales para ti. Incluye en tu menú diario alimentos de todos los grupos y las mismas indicaciones que en el caso anterior. La diferencia fundamental es que el consumo de calorías debe ser un poco menor y te va a resultar algo más difícil perder esos kilos acumulados durante el embarazo.

Para el cuidado del cuerpo existen varios tratamientos cosméticos que pueden ayudarte a fortalecer la musculatura, mejorar las articulaciones, reducir la sensación de piernas cansadas, etc. Suele recomendarse un gel anticelulítico que actúa contra la celulitis y la grasa y redefine el contorno porque favorece la circulación y elimina el exceso de fluido en los tejidos. Se combina con un gel reafirmante con efecto tensor que aumenta la elasticidad de la piel y reduce la flacidez.

Realizar una tabla de ejercicios suaves (con el bebé o en soledad) te ayudará a mejorar cuerpo y mente, pues favorece la liberación de endorfinas que influyen beneficiosamente en el estado de ánimo. Además previenen la aparición de problemas asociados al parto como la pérdida de orina o el dolor durante las relaciones sexuales.

Consulta a tu médico. Hay “problemas” que pueden ser tratados sin que se vea afectada la salud de tu bebé (y la tuya) como el estreñimiento, el insomnio, la retención de líquidos, etc. con soluciones sencillas y fáciles.