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protege los ojos de los ninos

Infancia y Adolescencia,

Protege los ojos de los niños

 [02 de julio de 2019 | No hay Comentarios ]Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

En la época estival, el tiempo que dedicamos a actividades al aire libre se multiplica exponencialmente, lo que incrementa nuestra exposición a los efectos de esta radiación. Esta situación es aún más impactante en los niños que, normalmente, dedican sus vacaciones a jugar en los parques, la playa o el campo. Esta actividad tan beneficiosa a todos los niveles resulta demoledora para sus ojos aún en desarrollo. Olvídate de que “como está nublado” no hay ningún problema; sí lo hay.

Carmen Reija

La prevención es imprescindible a todas las edades, pero con los niños más pequeños debemos ser más cautelosos y recordar que:

-No es recomendable que los bebés tomen el sol.

-Mucho cuidado en la playa, porque la arena refleja hasta el 15% de la radiación solar.

-Evita que jueguen al sol entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde, pues es el momento de máxima potencia solar.

-Ponles visera, sombreros y gafas de sol siempre que vayan a estar al aire libre.

A pesar de las numerosas campañas sanitarias que recomiendan protección ocular, continuamos pensando que cualquier gafa de sol es buena para nuestros ojos. Y a los niños casi nunca se las ponemos porque les resulta incómodo o se encuentran raros y se las quitan continuamente.

Los datos que manejan de los expertos no dejan lugar a dudas. Un elevadísimo porcentaje de adultos (padres, abuelos, amigos, etc.) no toman precauciones para proteger los ojos de los niños de la radiación UV, a pesar de que los especialistas recomiendan el uso de gafas de sol homologadas durante la etapa infantil para prevenir futuras enfermedades oculares (cataratas, pterigion, DMAE, etc.) que están directamente relacionadas con la exposición solar recibida en los primeros años de vida.

Debemos ser conscientes de que sus ojos son más vulnerables que los de los adultos en lo que se refiere a los efectos nocivos del sol por su anatomía y fisiología. El cristalino del niño es más sensible que el del adulto, pues actúa como filtro de la radiación y su funcionamiento aún no es completo. Antes de que cumpla un año, deja pasar el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, que llegan a la retina directamente y pueden provocar daños a corto y largo plazo.

Se recomienda la prevención, utilizando las gafas de sol homologadas y adecuadas a su edad, pues constituyen el mejor mecanismo de protección para sus ojos. Deben ser adquiridas en establecimientos especializados y presentar la marca CE (conformidad europea), pues usarlas de otro tipo resulta perjudicial. Se puede añadir el uso de sombreros o gorras con visera delantera para conseguir sombra sobre sus ojos. Debemos explicar a los niños que no son un juguete, sino un objeto que les protege y cuida sus ojos, que deben ponérselas siempre y que ni con ellas puestas pueden mirar directamente al sol.

Acude a tu óptica donde el óptico-optometrista te ayudará a elegir adecuadamente tu gafa de sol, pues el uso de lentes de baja calidad provoca mareos, dolor de cabeza, daños oculares, dilatación de la pupila, diplopia, etc. Ante cualquier problema, consulta a un especialista.