No ha sido hasta ahora que la popularidad de esta planta también conocida como cica o gotu kola y originaria de lugares como Asia central, India, Indonesia o Japón, se ha disparado entre las gurús de la belleza y la cosmética e incluso entre los profesionales especializados en medicina ayurvédica. Eso ...
No ha sido hasta ahora que la popularidad de esta planta también conocida como cica o gotu kola y originaria de lugares como Asia central, India, Indonesia o Japón, se ha disparado entre las gurús de la belleza y la cosmética e incluso entre los profesionales especializados en medicina ayurvédica.
Eso es porque tras descubrir los beneficios de la cosmética coreana, Europa ha empezado a importar sus productos y ha sido entonces cuando hemos descubierto las increíbles propiedades de esta planta que se ha usado durante décadas en la medicina tradicional china.
Aunque ha llegado hasta nosotros como un milagro cicatrizante, ese es solo uno de los múltiples beneficios que este ingrediente (que más bien deberíamos clasificar como todo un tratamiento) puede aportar a la salud de nuestra piel ¡e incluso de nuestro organismo!
Pues la centella asiática no solo mejora la regeneración y la hidratación de la piel (pues en concentraciones del 5% ayuda a mantener la humedad de esta), siendo además un importante activo antioxidante, fuente de aminoácidos y con propiedades calmantes, sino que también es beneficiosa para el interior de nuestro cuerpo, pues, aunque poca gente lo sepa, es también una importante aliada para mejorar la circulación sanguínea y de esa forma combatir la celulitis.

Pero los beneficios de la centella asiática no solo quedan ahí pues incluso se ha demostrado que la cica puede normalizar la microcirculación de las células grasas y del tejido adiposo dentro de la piel (algo como ya hemos comentado ideal para la celulitis).
Y esto además estimula la síntesis de colágeno y mejora la resistencia y la tersura de la piel nueva, por lo que también es de gran ayuda no solo para combatir las estrías sino también para producir en nosotros un impactante efecto antiedad, pues protege las células de la acción de los radicales libres, retrasando el envejecimiento cutáneo y reduciendo las líneas de expresión.
¿Lo mejor? Que no solo las pieles más maduras pueden beneficiarse de este ingrediente, pues gracias al efecto cicatrizante que ya hemos mencionado, puede ser de gran ayuda para prevenir la aparición de granitos en rostros jóvenes y para reducir las cicatrices que el acné ya haya podido causar.
Sabiendo todo esto, no es de extrañar que se haya colado en cremas, geles, sérums y lociones no solo para el rostro, sino también para todo nuestro cuerpo.
¿Has comprobado ya si alguna de tus cremas habituales contiene este ingrediente para empezar a beneficiarte de forma consciente de todas sus propiedades?