Cardiopatía congénita infantil: ¿qué puedo hacer?

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by Ángela Zorrilla
Según la Fundación Española del Corazón y la Sociedad Española de Cardiología, las cardiopatías congénitas más habituales en bebés y niños son la comunicación interventricular (CIV), la tetralogía de Fallot y la comunicación interauricular (CIA). El diagnóstico precoz es fundamental para su tratamiento.
 

Cada día nacen en España 10 bebés con una cardiopatía congénita. Se trata de anomalías de la anatomía normal del corazón. Se llaman congénitas porque se producen cuando se forma el corazón y se nacen con ellas. En ocasiones son hereditarias, pero no siempre. También puede ser producida por alteraciones adquiridas o alteraciones medioambientales que afectan durante el estado embriológico, como el efecto del alcohol o la diabetes materna.

Se estima que cada año nacen en España unas 4.000 personas con esta patología. Actualmente, las tasas de supervivencia son muy elevadas y, por tanto, no solo hablamos ya de niños con cardiopatías congénitas, sino también de adolescentes, jóvenes y adultos con un corazón y unas necesidades especiales.

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Hoy día, es posible diagnosticar muy precozmente en la gestación las cardiopatías. En la actualidad, el diagnóstico se puede realizar entre la semana 14-16 de embarazo, aunque visualiza mejor en la semana 20. Cuando se diagnostica una cardiopatía congénita en el embarazo hay que ver de qué tipo es, qué repercusión va a generar en el niño, si tiene un solución quirúrgica o sólo una solución paliativa. Actualmente casi no hay cardiopatías que no puedan ser intervenidas quirúrgicamente.

En los últimos años, la atención al recién nacido con una cardiopatía ha mejorado enormemente.Si una cardiopatía no se diagnostica prenatalmente, el niño puede nacer bien, pero al cerrarse las estructuras fetales e ir produciéndose estos cambios de presiones es al poco tiempo cuando se pone de manifiesto la cardiopatía.Cuando la cardiopatía se diagnostica en el recién nacido, los síntomas que el niño va a presentar son cianosis (coloración azul) o insuficiencia cardiaca.

¿Cómo cuidar de un niño con cardiopatía congénita?

Si tu hijo tiene alguna cardiopatía congénita es recomendable que siga una dieta variada y equilibrada. Además, algunos lactantes necesitarán complementar su alimentación con leches hipercalóricas o, en algunos casos, tomar la alimentación mediante una sonda nasogástrica para conseguir un buen desarrollo ponderal.

Por otro lado, es importante que el pequeño adopte unos buenos hábitos higiénicos: se lave las manos a menudo para evitar contagios y se lave correctamente dientes y encías. Al crecer, es recomendable evitar los piercings o los tatuajes.

En función de la cardiopatía, tu hijo podrá hacer vida normal y participar en las actividades correspondientes a su edad. En algunos casos, se recomendará limitar la actividad física, especialmente los ejercicios isométricos (pesas, remo...).

Lo ideal es intentar no sobreprotegerle a fin de que haga una vida tan normal como sea posible.