Las peleas y enfrentamientos entre niños/ni/as o adolescentes son muy comunes en edad escolar, pero llega a ser bullyng cuando existe una violencia repetida en el tiempo con la intencionalidad de hacer daño, donde el agresor es más fuerte físicamente y/o psicológicamente que la víctima. Los acosadores se burlan de ...
Las peleas y enfrentamientos entre niños/ni/as o adolescentes son muy comunes en edad escolar, pero llega a ser bullyng cuando existe una violencia repetida en el tiempo con la intencionalidad de hacer daño, donde el agresor es más fuerte físicamente y/o psicológicamente que la víctima.
Los acosadores se burlan de las personas que ellos creen que no encajan en un grupo de referencia, ya sea por su aspecto, religión, estatus social, etc.
Puede haber acoso físico, en el que el agresor pelliza, tira del pelo, roba pertencias...; acoso verbal, donde se insulta, ridiculiza, humilla o chantajea; acoso relacional para excluirlo de un grupo y se le rechaza e ignora; y, finalmente, acoso digital, con emails, fotografías, vídeos en las redes sociales...
A los acosadores les gusta controlar a los demás, tienen pocas habilidades sociales y no se saben llevar bien con la gente. No entienden de emociones sociales normales como la culpa, la empatía, la compasión o el remordimiento. Estas personas necesitan ayuda de un profesional de la salud mental, como un terapeuta, un trabajador social, un psiquiatra o un psicólogo.
La mejor prevención contra el acoso escolar o bullying es educar a nuestros hijos en el respeto. Y debemos hacerlo desde que son pequeños. El respeto significa aceptar y no discriminar a los demás. Una buena solución para prevenir el bullying en las aulas es fomentar el trabajo en grupos cooperativos, y organizar los grupos de modo heterogenio y diverso.