Las orquídeas tienen fama de ser delicadas y difíciles de mantener. Cuando florecen tienen una belleza especial que hace que cualquier rincón de la casa adquiera un valor particular, pero cuando sus pétalos caen simplemente queda el tronco desnudo y algunas personas piensan que ya está todo por perdido. Pero ...
Las orquídeas tienen fama de ser delicadas y difíciles de mantener. Cuando florecen tienen una belleza especial que hace que cualquier rincón de la casa adquiera un valor particular, pero cuando sus pétalos caen simplemente queda el tronco desnudo y algunas personas piensan que ya está todo por perdido. Pero no es así. Conviene llevar a la práctica una serie de recomendaciones para romper con esta falsa creencia. La más común es la Phalaenopsis o también conocida como orquídea mariposa por la forma de sus flores. En cuanto a color las hay de todo tipo: blancas, moradas, a dos colores, azules, amarillas, etc. Uno de los aspectos que tendrás que tener en cuenta es la luz. Deberá estar expuesta a ella para que perdure y florezca, pero hay que controlar que no le dé directamente porque podría quemarla. En ese caso, baja la persiana o corre la cortina y aléjala un poco de la fuente de luz, tal y como señalan en InfoJardineria.
Son unas plantas que demandan temperaturas cálidas y no se llevan bien con el frío ni con las heladas. Lo ideal es que la tengas resguardada en el interior de la vivienda. Si las hojas cambian de color o de aspecto y se vuelven amarillas significará que están recibiendo demasiada iluminación. Otro de los aspectos a tener en cuenta es el riego. Si está en una maceta transparente se puede ver mejor cuando esta demanda ser regada (cuando las raíces están de color gris) y una vez que le echas agua, volverá a su color habitual. En el caso de que las raíces estén de color verde todavía sería pronto para echarles agua. Para que las raíces no entren en contacto directo con la humedad y acaben pudriendo, puedes aplicar el consejo que señalan en el vídeo, colocar debajo de la maceta un recipiente con piedras recubierto de agua, así contará con humedad, pero sin ser en exceso.
Una vez que florezcan pueden permanecer con ese aspecto durante meses y tras terminar su proceso de floración, le caerán las flores y quedará sólo el tallo. Esto no quiere decir que haya que tirar la planta a la basura, sino que habrá que seguir cuidándola y esperar a que vuelva a recuperar su aspecto inicial. En el caso de emplear abono deberás adquirir uno específico para ellas. Los hay en versión líquida, pulverizador, monodosis, pastilla efervescente o en forma de varita.