6 recomendaciones para tratar las ampollas

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Las ampollas constituyen una lesión frecuente a la que nos hemos habituado. Estrenar unos zapatos nuevos puede provocar su aparición. No suelen generar mayores problemas pero, si se presentan síntomas de infección como enrojecimiento e inflamación de la piel circundante, dolor, fiebre o secreción de pus, debes acudir al médico.
 

Una ampolla es una burbuja de líquido que se forma bajo la piel, afectando únicamente a las capas más externas. El líquido que la rellena es producido por el cuerpo como respuesta a una lesión normalmente localizada en la zona de aparición. Generalmente se producen en las manos y en los pies, aunque pueden aparecer en cualquier otra parte del cuerpo.

Entre las causas de formación de ampollas destacarían:

-Lesiones del tejido cutáneo superficiales debido a abrasiones por fricción (roces del zapato, calcetines o guantes, por ejemplo), quemaduras (solares, por fuego o por contacto con sustancias o materiales que están a temperaturas muy elevadas), o el contacto con determinadas sustancias químicas (la acetona, por ejemplo, puede provocar su aparición). Por lo general, este tipo de lesión se produce en las capas externas de la piel y se cura rápidamente sin dejar cicatrices.

-Lesiones que afectan a capas más profundas de la piel, que pueden dejar marcas y son más complicadas de curar. Estas ampollas suelen ser síntomas de enfermedades como las infecciones causadas por hongos, reacciones alérgicas a determinados medicamentos, infecciones víricas como la varicela o el herpes Zoster, trastornos autoinmunes, dermatitis de contacto o dermatitis atópica, entre otras.

El diagnóstico debe hacerlo el médico para diferenciar de qué tipo de ampolla se trata. Si la ampolla es síntoma de una enfermedad o si se padecen problemas de circulación o diabetes, por ejemplo, es necesario que el médico realice un abordaje completo del problema y decida el mejor tratamiento.

El tratamiento dependerá del tipo de ampolla de que se trate:

1-Si ha sido producida por el roce o fricción de un agente externo a la piel, suelen curarse solas con el paso del tiempo. Es importante mantener la zona limpia y desinfectada para evitar complicaciones.

2-Se debe evitar su rotura y no pincharla para extraer el líquido seroso que contiene, ya que así se incrementa el riesgo de infección. Debe lavarse la zona con cuidado utilizando agua y jabón y taparla con un vendaje o gasa estéril para prevenir lesiones.

3-Si la ampolla se rompe inadvertidamente, el líquido interno sale al exterior y se seca en la piel. En ese caso, se suelen formar costras amarillas que pueden llegar a infectarse y deben tratarse con un agente desinfectante.

4-Si la ampolla se rompe, es grande, dolorosa o está situada en una zona en la que se puede reventar sola, se recomienda su drenaje. Lo mejor es que lo realice el médico para evitar infecciones.

5-Si se asocia a picor es esencial evitar rascarse. El médico puede recomendar algún medicamento que ayude a aliviar ese picor.

6-Si ha sido causada por una quemadura, especialmente en casos de quemaduras graves, es necesario un tratamiento específico.

No desesperes y consulta a tu médico. Piensa que una ampolla es un problema poco importante pero su manejo inadecuado puede causarte alteraciones importantes.