Los problemas físicos y psicológicos asociados a los trastornos psicosomáticos afectan a todos los sistemas del organismo. Así: -A nivel psicológico, los síntomas físicos afectan a la calidad de vida y el estado de ánimo del paciente, por lo que trastornos como la depresión o la ansiedad, son habituales. -El sistema circulatorio ...
Los problemas físicos y psicológicos asociados a los trastornos psicosomáticos afectan a todos los sistemas del organismo. Así:
-A nivel psicológico, los síntomas físicos afectan a la calidad de vida y el estado de ánimo del paciente, por lo que trastornos como la depresión o la ansiedad, son habituales.
-El sistema circulatorio se ve afectado por taquicardias y palpitaciones.
-En el sistema digestivo se presentan malas digestiones, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, problemas para tragar, etc.
-El sistema osteomuscular presenta dolor en diferentes localizaciones, especialmente, las articulaciones y la espalda, cansancio, tensión y dolor muscular.
-A nivel del sistema nervioso, los pacientes describen mareos, dolores de cabeza, vértigos, desmayos, parálisis musculares y hormigueos.
-El sistema respiratorio se ve afectado por dificultades para respirar con normalidad, sensación de ahogo y dolor u opresión en el pecho.
En el tratamiento psicológico de las enfermedades psicosomáticas se plantea como objetivo encontrar la causa de la angustia emocional y reprogramar el cerebro para que aprenda a afrontar las situaciones sin somatizarlas y convertirlas en síntomas físicos. De manera general, se recomiendan:
1-Coherencia cardiaca. Mediante el entrenamiento en técnicas de coherencia cardiaca unos minutos al día practicando desde casa, mejora la salud y el autocontrol emocional.
2-EFT. Se basa en la estimulación de puntos de acupuntura dando golpecitos con los dedos mientras se focaliza el pensamiento en el problema a tratar para lograr que el malestar y los síntomas desaparezcan o se alivien.
3-EMDR. Permite reducir el impacto emocional negativo del trauma que genera el problema y reprocesar las emociones negativas asociadas a la enfermedad, para aliviar los síntomas asociados.
4-Hipnosis clínica. Permite el acceso al subconsciente, a los recuerdos, sensaciones y pensamientos que han originado el trastorno. Eliminando esas creencias desadaptativas y poniendo en su lugar creencias más positivas, se conseguirá recuperar la salud. La hipnosis activa los mecanismos naturales de autosanación y se ha mostrado eficaz en el tratamiento de los trastornos psicosomáticos y el dolor crónico.
5-Mindfulness. Aprender a vivir con una actitud mindfulness de aceptación permite alcanzar cambios en la relación con la enfermedad y los síntomas, vivir más plenamente y conseguir que la enfermedad ocupe menos espacio en tu mente y en tu vida, dejando de ser el centro absoluto.
6-Neurofeedback. El entrenamiento en neurofeedback favorece la autorregulación cerebral, mejora su funcionamiento y reduce los síntomas de trastornos como la fibromialgia, el insomnio, el dolor crónico, el insomnio, las migrañas y el dolor de cabeza tensional.
7-Relajación. La relajación guiada permite reducir la ansiedad, pues disminuye los niveles de cortisol y otras hormonas del estrés que dañan el organismo.
8-Visualización. Imaginar escenas agradables puede ayudarte a reducir la tensión muscular, aliviar el dolor y regular la respiración y el ritmo cardiaco.
Cualquiera de estas técnicas debe ser realizada por un psicólogo que conozca los mecanismos de su aplicación para evitar efectos secundarios.