Decálogo para ser feliz en la oficina y conseguirlo

Ángela Zorrilla

La oficina era hasta hace unos meses un lugar en el que pasábamos mucho tiempo, casi más que en nuestras casas. El teletrabajo ha hecho que, a veces, el hasta ahora indiscutible lugar de trabajo, se haya convertido en un espacio más lejano o extraño y en el que puede que no nos sintamos tan a gusto como antes.

31/01/2022

¿Te parece qué en la oficina no sabes enfrentar bien los problemas? ¿Que a veces surgen roces que podrías haber evitado? Ana Ortega, psicóloga clínica y cofundadora de Hewego, te propone un completo decálogo para que sepas cómo afrontar estos problemas y que el tiempo que pasas en el trabajo ...

¿Te parece qué en la oficina no sabes enfrentar bien los problemas? ¿Que a veces surgen roces que podrías haber evitado? Ana Ortega, psicóloga clínica y cofundadora de Hewego, te propone un completo decálogo para que sepas cómo afrontar estos problemas y que el tiempo que pasas en el trabajo sea lo más distendido y feliz posible.

1- CONÓCETE.

Es importante conocernos, y saber cómo vamos a reaccionar ante determinadas circunstancias para poder anticiparnos a ello. Así, podremos modificar nuestra reacción si recordamos que no estamos satisfechos con ellas. El conocimiento parte de la auto observación, y ésta nace de la atención. Un buen método es parar cada hora y observar con atención cómo es tu respiración.

2- RESPIRA

Respira profundamente en los momentos de mucha tensión y ansiedad. No hay ansiedad que supere los diez minutos de respiración profunda. Inhala y exhala profundamente durante unos minutos cuando tu musculatura se tense, o tu respiración se acelere, te duela la cabeza, la tripa, o simplemente, para salir de la situación de tensión que estás viviendo.

Para activar y destensar la musculatura, al mismo tiempo que respiras profundamente, efectúa algún movimiento como caminar, haz un estiramiento, masajea la palma de la mano con la otra mano, dobla y estira las rodillas suavemente o mueve los pies.

3- PARA.

Coffee time. Tenemos que recuperar el tiempo de relajación con los compañeros de trabajo. No sólo están para los momentos en que surgen problemas. Debemos potenciar una vinculación sana que nos permita pasar indemnes ante los conflictos y que queden en simples anécdotas. En estos momentos de relajación podemos potenciar la escucha a los compañeros, oxigenar el cerebro y tener inputs diferentes a nuestras tareas. Esto nos va a ayudar a tener una mayor capacidad de concentración cuando estemos trabajando.

4- HÁBLATE BIEN.

Es muy importante lo que nos decimos a nosotros mismos, cómo nos hablamos... "Es que soy más tonto...", pero también cómo lo interpretamos, "Me está diciendo esto para hacerme daño". Es muy importante saber que esas verbalizaciones negativas sólo nos producen tensión y malestar.

Identifica cómo te hablas y, si es necesario, cambia tu forma de decirte las cosas: "Hago lo que puedo y lo mejor que puedo. Normal que a veces no me salgan del todo bien las cosas", "El otro también tiene sus preocupaciones. No se ha dado cuenta de cómo me ha dicho las cosas. Se lo voy a decir". "Tengo carga de trabajo, pero con esfuerzo seguro que van saliendo las cosas, merecerá la pena". Lo que decimos condiciona lo que sentimos y lo que hacemos.

5- CONTRARRESTA.

En una situación laboral de mucha convivencia existen roces, igual que en cualquier grupo de amigos, de familia, etc. No siempre tenemos la misma energía y esto genera desencuentros. Es importante que cada conflicto lo neutralicemos con tres cosas buenas. Por ejemplo, puedes tener con tu compañero algún momento más relajado, o puedes soltar una broma, o tener un detalle con él. Cuanto más cercano en el tiempo al conflicto hagas estas acciones, mejor.

6- TOMA DISTANCIA.

Tú mejor que nadie sabes cuándo una situación te desborda. Si esto te ocurre, es importante que salgas de la situación emocionalmente hablando. Vas a salir de la escena y vas a visualizar la situación como si de una película se tratase y tú fueras al mismo tiempo protagonista y espectador. Poder ver la escena desde fuera te va a permitir ampliar el foco y disminuir la intensidad de la emoción.

7- USA UN TONO ADECUADO.

Usa un tono de voz suave y bajo. Esto trae emociones calmadas. Además, utilizar un tono de voz suave es fundamental para no descarrilar la conversación cuando ésta empieza a complicarse. Si uno levanta la voz, el otro hará lo mismo y así comienza una escalada de tensión que aumentará la emocionalidad de la conversación.

8- ESCUCHA y HAZTE ESCUCHAR.

No somos islas. Necesitamos a los demás. La carga de trabajo muchas veces nos lleva a no ver al otro y, por tanto, a que no nos vean. Es importante que nos sintamos valorados y escuchados por el grupo, porque favorece nuestra autoestima y cohesión al grupo y, esto, por tanto, nos hace más fuertes.

9- PIDE.

Pide lo que necesitas. Muchas veces estamos esperando a que el otro haga cosas que ni siquiera hemos verbalizado. Es importante usar la palabra para comunicarnos, no podemos pretender que el otro adivine lo que yo necesito. Esto genera malestar, por la decepción que supone no tener aquello que me esperaba y realmente es que ¡ni lo he pedido!

10- ACEPTA Y DA HALAGOS.

Los refuerzos son un motor imprescindible para seguir hacia adelante. No dejes de reforzar a tus compañeros y deja que te halaguen para que te refuercen ellos a ti. Creareis un entorno muy positivo entre vosotros.

¿Sabes en qué consiste el síndrome metabólico?
Mujer del mes: Boticaria García, la farmacéutica que habla con el corazón
Colágeno, vitamina C y otros activos ¿son más efectivos en la piel o en suplementos orales?

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy