La pasionaria es una planta originaria de Brasil, es trepadora y cuenta con unos "zarcillos espirales" que los emplea como medida de sujeción. Presenta llamativas flores que pueden ser la envidia de cualquier jardín, donde los pétalos blancos sirven de base para asentar una corona de filamentos púrpuras. De ahí ...
La pasionaria es una planta originaria de Brasil, es trepadora y cuenta con unos "zarcillos espirales" que los emplea como medida de sujeción. Presenta llamativas flores que pueden ser la envidia de cualquier jardín, donde los pétalos blancos sirven de base para asentar una corona de filamentos púrpuras. De ahí emerge un fruto conocido como maracuyá, fruta de la pasión o granadilla. La variedad más conocida es la Passiflora edulis. De ella surge un comestible frutal de forma ovalada, de aspecto liso y con tamaño comprendido entre cuatro y seis centímetros. Pasará del color verde a un tono amarillento o morado, según punto de maduración y variedad. Una vez que se parte a la mitad se pueden observar una película gelatinosa bajo la que se almacena semillas de color negro. Esta pulpa es "carnosa, de sabor ácido en las variedades amarillas y dulce en las purpúreas", según indican desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
Si atendemos a su valor nutricional es conveniente destacar que la fruta de la pasión se compone por 86,2 g de agua y 1,5 g de fibra, por lo que puede convertirse en una gran aliada para regular el tránsito intestinal y, gracias a su gran contenido acuoso, es idónea para calmar la sed. Es muy rica en provitamina A (654 µg), en vitamina A (109 µg) y en vitamina C (24 mg). Como bien apuntan desde frutas.consumer.es, "se recomienda su consumo especialmente entre quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dichas vitaminas". Además, estas vitaminas tienen un poder "antioxidante", que las convierte en idóneas como medida de prevención ante "enfermedades cardiovasculares y degenerativas".
Otro de los aspectos a destacar es la presencia de minerales como el potasio (267 mg), fósforo (57 mg) y el magnesio (29 mg). Así el primero es beneficioso para la salud por intervenir en "la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal", el segundo contribuye a "la formación de huesos y dientes", mientras que el último juega un importante papel en el "funcionamiento de intestino, nervios y músculos, también forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante", explican desde la página web.
Una vez que se parte a la mitad se puede comer como se hace con el kiwi, con cuchara, o acompañarla de otras frutas en una macedonia o para preparar zumos naturales, así como en postres o en mermeladas, etc. Según explican desde MAPA su flor se aprovecha para "ensaladas" y algunos cocineros la suelen emplear en la "elaboración de salsas, helados y como aromatizante de batidos y sorbetes".
FOTO PRINCIPAL.: Foto de Any Lane en Pexels.