Cada vez más personas se están tomando al pie de la letra el dicho de "somos lo que comemos". Quizá por eso algunos de los productos más de moda últimamente en relación con la salud y el bienestar son los alimentos probióticos, bebidas probióticas, suplementos, etc. Según se recoge en ...
Cada vez más personas se están tomando al pie de la letra el dicho de "somos lo que comemos". Quizá por eso algunos de los productos más de moda últimamente en relación con la salud y el bienestar son los alimentos probióticos, bebidas probióticas, suplementos, etc. Según se recoge en la guía publicada por la FAO y la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 2002, los probióticos son "microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del que los toma".
Así, ayudan al tratamiento de enfermedades intestinales, a mejorar la digestión y la acidez que causan ciertos alimentos, regulan en tránsito intestinal, favorecen la absorción de nutrientes, evitan que las bacterias malas proliferen en el intestino, provienen problemas como la obesidad o el colesterol alto…
¿Pero sabías que las bacterias también pueden servir de remedio natural para equilibrar nuestras emociones? Los llamados psicobióticos abren un campo nuevo que los científicos están ahora explorando. Y es que, a raíz de a las investigaciones sobre la microbiota humana, se ha averiguado que la flora intestinal puede desempeñar un papel importante en el estado de ánimo, pues influye en el funcionamiento del sistema nervioso. Con lo cual, los psicobióticos son probióticos que tienen un impacto en el cerebro y podrían utilizarse en el tratamiento de trastornos como la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático.
Ted Dinan, psiquiatra de la Universidad de Cork y prestigioso experto en el estudio del eje intestino-cerebro, fue quien acuñó el término en 2013, utilizándolo para referirse a "un organismo vivo que, cuando se ingiere en cantidades adecuadas, produce un beneficio para la salud mental".
A diferencia de otros probióticos, los psicobióticos contienen otras cepas de bacterias que pueden modificar la función de la corteza suprarrenal, es decir, la zona donde se produce casi el 95% del cortisol del organismo. Esta hormona aumenta el nivel de estrés y ansiedad.
Algunas revistas científicas, como `Journal of Food and Drug Analysis´, han publicado resultados positivos sobre el uso de psicobióticos en el tratamiento de patologías neurodegenerativas.
También se pueden establecer otros efectos beneficiosos de incluir psicobióticos la dieta. En primer lugar, cabe señalar que estas bacterias pueden mejorar el autocontrol, ya que muchas de las cepas de bacterias actúan ejerciendo cambios en las áreas del cerebro que controlan la actividad emocional.
Además, se pueden utilizar con el objetivo de mejorar el manejo de los procesos depresivos. En este sentido, las bacterias del género Bifidobacterium, presentes en productos lácteos fermentados como el yogur o el kefir (aparte de en suplementos probióticos) han demostrado su eficacia. Su ingesta regular consigue reducir los episodios de angustia o ansiedad, mejorando, por tanto, la calidad de vida.
Finalmente, es destacable como los psicobióticos generan un impacto positivo a la hora de reducir el estrés, algo que no solo influye en la salud del cerebro, sino también en el envejecimiento y en el funcionamiento de otros órganos. El sistema cardiovascular, por ejemplo, sufre indirectamente cuando aumentan los niveles de estrés.