3 ideas para disfrutar de los langostinos

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Los langostinos se consideran un alimento completo a nivel nutricional, que pueden formar parte de una dieta saludable y equilibrada, salvo indicación contraria de tu médico. Es un marisco que puedes integrar en tu alimentación si no padeces alergia a su consumo. Su precio es asequible y resulta fácil de cocinar y comer. Admite numerosas elaboraciones y combina con tus salsas preferidas.
 

Los langostinos se clasifican como crustáceos. Su nombre científico es Penaeus monodon y puedes encontrar numerosas variedades de colores diferentes, en función de la zona en la que viven. Es posible encontrarlos en diferentes puntos de venta durante todo el año.

Lo más frecuente es utilizarlos en alguno de los menús navideños, por lo que su precio se dispara en ese momento del año. Se ofrecen, normalmente congelados, debido a que se pescan en zonas alejadas de los puntos de venta. Si tú no rompes la cadena de frío llegarán a tu mesa en perfecto estado de conservación.

Desde el punto de vista nutricional, destaca su bajo contenido calórico y la presencia de yodo y proteínas. Contienen otros minerales (como magnesio, selenio, sodio, hierro, calcio y fósforo, entre otros) y vitaminas (E y del grupo B, fundamentalmente). Aportan ácidos grasos omega 3, imprescindibles para mantener en buen estado la salud cardiovascular. No se recomienda su consumo excesivo a personas con altos niveles de colesterol en sangre o que sufren hipertensión. Consulta a tu médico.

Se recomienda lavarlos con agua si están crudos o dejarlos enfriar si los has cocinado para poder pelarlos con facilidad. Elimina primero la cabeza girándola y tirando de ella suavemente. Una vez lo hayas conseguido, separa el caparazón desde el centro hasta eliminar completamente la piel y las patas. El filamento negro intestinal puede aportar un sabor amargo, por lo que se recomienda retirarlo. Lávalos de nuevo al terminar de pelarlos. Si vas a freír los langostinos, hazles un corte en el centro para evitar que se enrosquen y te resulte complicado.

Existen numerosas recetas en las que puedes incluir langostinos como ingrediente principal o acompañamiento. Te proponemos tres opciones sencillas que te pueden servir como primer plato o única comida.

1-Cocidos. Pon agua y sal en una cacerola. Calienta hasta que empiece a hervir. Lava los langostinos congelados y añádelos a la olla. Deja que cuezan unos cinco minutos (en función de su tamaño). Sácalos del agua y colócalos en una fuente. Sírvelos acompañados de salsa rosa.

2-A la plancha. Lava los langostinos congelados y rocíalos con aceite de oliva o girasol. Calienta la plancha y coloca los langostinos sobre ella. Se recomienda cocinarlos cinco minutos por cada lado, por lo que debes darles la vuelta cuando pase el tiempo adecuado. Sazona con sal gorda al acabar. Colócalos en una fuente. Sírvelos con limón natural.

3-Ensalada. Hierve los langostinos enteros en agua con sal unos minutos. Cuélalos y déjalos enfriar. Elimina la cabeza, la piel y el cordón intestinal. Lávalos. En una ensaladera introduce brotes de lechuga, canónigos, berros y tomates cherry. Añade los langostinos fríos. Aliña con sal, orégano, vinagre de manzana y aceite de oliva virgen.