Se describe estrabismo como un trastorno ocular que consiste en una descoordinación de los ojos. Provoca que uno de ellos se desvíe y sea incapaz de enfocar al mismo punto que el otro ojo al mismo tiempo. Esta alteración de la motilidad visual es frecuente en niños y, aunque se ...
Se describe estrabismo como un trastorno ocular que consiste en una descoordinación de los ojos. Provoca que uno de ellos se desvíe y sea incapaz de enfocar al mismo punto que el otro ojo al mismo tiempo. Esta alteración de la motilidad visual es frecuente en niños y, aunque se considera normal que se produzcan desviaciones oculares durante el primer mes de vida, si se mantienen después de los tres meses se suelen considerar patológicas.
Se describen varios tipos de estrabismo entre los que destacarían:
1-Estrabismo convergente. La posición del ojo no dominante se desvía hacia una posición interna al centro óptico.
2-Estrabismo divergente. Cuando la desviación del ojo no dominante es externa.
3-Estrabismo vertical. Cuando el ojo no dominante se desvía hacia arriba o hacia abajo.
4-Estrabismo constante. Se presenta siempre.
5-Estrabismo intermitente. Se presenta únicamente en determinadas circunstancias (cuando la persona se encuentra cansada, nerviosa o enferma o se relaciona con la distancia a la que es preciso enfocar los objetos).
6-Estrabismo alternante. Se produce cuando el paciente emplea indistintamente uno u otro ojo para fijar mientras el otro se desvía. Al alternar los ojos, ambos desarrollan una agudeza visual similar y bastante buena.
7-Estrabismo monocular. El paciente utiliza siempre el mismo ojo para fijar y desvía el otro constantemente por lo que puede aparecer ambliopía (pérdida de visión) en el ojo desviado.
El estrabismo en frecuente en niños. Puede ser congénito (presente en el momento del nacimiento) o aparecer al poco tiempo. Es fundamental su diagnóstico y tratamiento precoz para evitar que se acentúe y pueda llegar a ocasionar la pérdida de visión en uno de los ojos (ambliopía u ojo vago).
El estrabismo tiene consecuencias estéticas que pueden reducir la autoestima del niño. Además, provoca alteraciones en la agudeza visual y en la visión binocular. El pediatra suele realizar una exploración oftalmológica para detectarlo y derivarlo cuanto antes al especialista.
Cuando se detecta el trastorno de manera temprana (antes de los cuatro años) el pronóstico suele ser bueno y el estrabismo se puede corregir porque la plasticidad cerebral influye en el desarrollo de la visión. Cuanto más pequeño es el niño, mayor es la plasticidad cerebral y mayores son las posibilidades de corregir las alteraciones y recuperar la visión perdida en los casos de ambliopía. Cuanto más tarde se inicie el tratamiento, menos expectativas habrá y la pérdida de la visión de uno de los ojos puede llegar a ser permanente. En todo caso, es preciso hacer un seguimiento del niño hasta la adolescencia mediante citas anuales o semestrales para comprobar su evolución.