El bruxismo suele presentarse en personas que sufren estrés generalizado y/o problemas reumatológicos que, cuando se despiertan cada mañana, sienten dolor de cabeza, de cara, cuello, oído, etc. Se caracteriza porque aprietan y rechinan los dientes por lo que presionan las estructuras de la boca y la mandíbula, provocando dolor ...
El bruxismo suele presentarse en personas que sufren estrés generalizado y/o problemas reumatológicos que, cuando se despiertan cada mañana, sienten dolor de cabeza, de cara, cuello, oído, etc. Se caracteriza porque aprietan y rechinan los dientes por lo que presionan las estructuras de la boca y la mandíbula, provocando dolor e inflamación. Afecta a la articulación que une el cráneo y la mandíbula, a los músculos de la masticación y a la boca en general.
El bruxismo puede producirse de día (la persona afectada aprieta los dientes por estrés), de noche (durante el sueño rechina los dientes, llegando a romperse alguno) o ambos. En cualquier caso, los pacientes liberan su tensión apretando con fuerza y de manera inconsciente sus dientes.
Las causas no se conocen con exactitud. Se ha relacionado con la genética, el estrés, problemas en la masticación, contactos anómalos entre dientes, posición inadecuada durante el sueño, traumatismos en la zona craneal, enfermedades sistémicas articulares o una combinación de todos ellos.
Los afectados describen múltiples síntomas. Destacarían: fatiga de los músculos mandibulares, dolores articulares en la mandíbula, sensibilidad y desgaste de los dientes, fracturas dentarias, limitación de la apertura de la boca, rechinar de dientes, ruidos en forma de crepitaciones o chasquidos, dolor de oído, mandíbula, garganta, cuello y espalda, ansiedad, estrés, cefaleas, etc.
El especialista debe realizar el diagnóstico y pautar el tratamiento. Cuando se asocia a otras patologías (reumatológicas, psicológicas, etc.) resultaría necesaria la consulta interdisciplinaria.
El tratamiento se orienta a reducir el dolor, prevenir el daño dental y evitar el rechinamiento. Destacarían:
1-Para reducir el dolor se recomienda fisioterapia, aplicar frío o calor, reducir el estrés, administrar fármacos analgésicos y/o antiinflamatorios, dormir bien o realizar relajación controlada o pautar inyecciones de bótox en casos de bruxismo intenso para relajar los músculos de la mandíbula. entre otras posibilidades.
2-Para prevenir el daño dental se utilizan placas de descarga personalizadas. Son moldes rígidos (férulas) que se colocan en el momento de acostarse, evitan el roce de los dientes y relajan las articulaciones. También se emplean técnicas de ortodoncia para modificar la mordida o, en último extremo si los tratamientos más simples no funcionan, la cirugía.
3-Atención del especialista. Si el bruxismo ha provocado un desgaste importante, puede ser necesario colocar una corona o hacer remodelaciones dentales para restaurar la función y estética de los dientes.
La profilaxis para prevenir la aparición del bruxismo se centra en realizar cuidados generales. Se recomienda visitar anualmente al dentista (o cuando él lo indique si considera necesario un seguimiento más estrecho), mantener una higiene oral adecuada (una limpieza completa ayudará a analizar tu dentadura), evitar los estimulantes (especialmente antes de acostarse), no automedicarse (es una solución puntual que no resuelve el problema de base), descansar adecuadamente en la cama, mantener la mandíbula relajada, evitar aperturas excesivas de la boca así como morder lápices, masticar chicle o morderse las uñas.