La cleptomanía se puede definir como un trastorno del control de impulsos caracterizado por la dificultad recurrente y repetitiva para controlar los impulsos de robar objetos. Lo que se roba es innecesario para el uso personal y no suele tener valor económico. Los datos que manejan los especialistas permiten calcular que, ...
La cleptomanía se puede definir como un trastorno del control de impulsos caracterizado por la dificultad recurrente y repetitiva para controlar los impulsos de robar objetos. Lo que se roba es innecesario para el uso personal y no suele tener valor económico.
Los datos que manejan los especialistas permiten calcular que, aproximadamente dos tercios de las personas diagnosticadas de cleptomanía, son mujeres.
Entre los síntomas de la cleptomanía destacaría que la persona afectada siente una tensión creciente antes de cometer el robo. Tras realizarlo, de manera inmediata, siente liberación, bienestar o gratificación. Los objetos robados tienen poco valor para la persona cleptómana, no los usa para nada, se desprende de ellos, los acumula en casa o los devuelve de manera anónima.
El perfil de los afectados es similar. Reconocen que el deseo de robar les nace en el interior y son conscientes de que es una conducta sin sentido y totalmente equivocada. Suelen tener miedo a ser arrestados, se sienten deprimidos o culpables tras cometer el absurdo robo y suelen presentar problemas (legales, familiares, profesionales y personales) asociados a su conducta.
Las causas de la cleptomanía se siguen estudiando. Los expertos señalan que estarían relacionadas con las compras compulsivas y con trastornos del estado de ánimo (como la depresión), de ansiedad, de la conducta alimentaria (como la bulimia nerviosa) y de la personalidad.
El diagnóstico debe hacerlo el médico empleando técnicas de evaluación físicas y psicológicas. La exploración física puede determinar la existencia de causas médicas desencadenantes de los síntomas. A nivel psicológico se diagnostica según los signos y síntomas del afectado. Suelen realizarse preguntas específicas, emplear determinados tests de evaluación y se comprueba el cumplimiento de los criterios diagnósticos específicos.
A pesar de que no existe un tratamiento único, se suele centrar en la administración de medicamentos, realizar terapia psicológica o una combinación de ambos, junto a la participación en un grupo de autoayuda. Suele ser necesario probar varios tipos de tratamiento hasta encontrar el que resulte más eficaz para cada paciente concreto.
Los medicamentos empleados para tratar la cleptomanía son fármacos específicos para tratar la adicción detectada, antidepresivos, otros medicamentos para reducir los síntomas o una combinación de todos.
A nivel de psicoterapia existen varias posibilidades terapéuticas. Suele emplearse terapia cognitivo conductual para ayudar a controlar los impulsos causantes de la cleptomanía, la sensibilización conversiva, la terapia de aversión y la desensibilización sistemática, entre otras.
Suelen presentarse recaídas en la cleptomanía. Es posible intentar evitarlas, cumpliendo correctamente el plan de tratamiento personalizado. Cuando se siente el impulso incontrolable de robar, es preciso comunicarlo a alguien de confianza, hablar con el médico o psicólogo o recurrir al grupo de apoyo.