La grasa visceral se considera peligrosa para la salud porque rodea los órganos internos, favorece la aparición de procesos inflamatorios crónicos (reconocidos como causa desencadenante de varias enfermedades) y puede contribuir a la aparición de trastornos metabólicos como la diabetes, entre otras. Los especialistas señalan que, entre los peligros asociados al ...
La grasa visceral se considera peligrosa para la salud porque rodea los órganos internos, favorece la aparición de procesos inflamatorios crónicos (reconocidos como causa desencadenante de varias enfermedades) y puede contribuir a la aparición de trastornos metabólicos como la diabetes, entre otras.
Los especialistas señalan que, entre los peligros asociados al exceso de grasa abdominal destacarían:
1-La presencia de una excesiva cantidad de grasa en el abdomen (a pesar de que se trate de personas que presentan un índice de masa corporal normal sin sobrepeso) reduce la esperanza de vida. En este sentido, las personas con sobrepeso que presentan una distribución más adecuada de la grasa existente en su organismo, tendrían un menor riesgo.
2-Las personas con excesiva grasa abdominal presentan un mayor riesgo de sufrir problemas cardíacos y enfermedad cardiovascular. Este riesgo es hasta un 20 por ciento más alto que el de las personas que presentan la grasa repartida por todo el cuerpo y no concentrada, únicamente, en la barriga. De hecho, el aumento de los niveles de lípidos en sangre asociados a esa barriga se relaciona con un mayor riesgo general de aparición de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial y la arteriosclerosis.
3-Un elevado porcentaje de personas con exceso de grasa en el abdomen presentan resistencia a la insulina y niveles altos de azúcar en sangre o diabetes tipo 2. Esta situación provoca problemas de salud a distintos niveles causados por la alteración del metabolismo de la glucosa.
Los especialistas aportan una serie de recomendaciones para reducir la presencia de grasa en el abdomen centradas en la combinación entre ejercicio y cambio en la dieta. Destacarían:
1-Administrar suplementos considerados eficaces para reducir la grasa abdominal. Solo debe realizarse siguiendo las indicaciones del médico porque su ingesta incontrolada puede generar efectos secundarios indeseables e interferir con la medicación pautada por el especialista.
2-Practicar ejercicio específico centrado en reducir la grasa abdominal. Además de hacer series concretas de abdominales específicas se recomienda realizar un adecuado entrenamiento (pesas, nadar, caminar, correr o practicar ciclismo, por ejemplo) con actividades aeróbicas fundamentales para acelerar tu metabolismo que resultan decisivas para lograr ese objetivo. Consulta a un experto para evitar padecer lesiones inesperadas.
3-Realizar las revisiones pautadas por el médico. Suelen recomendarse análisis de sangre y orina, electrocardiograma y otras pruebas de control.
4-Seguir una dieta saludable. Reducir el consumo de grasas saturadas y consumir cantidades moderadas de grasas insaturadas (como las presentes en el pescado, el aceite de oliva y los frutos secos como las nueces, por ejemplo). Elegir alimentos vegetales (como frutas, verduras o cereales integrales), fuentes magras de proteínas y productos lácteos con bajo contenido de grasa. Consulta a un especialista y no realices tú ninguna dieta inadecuada que puede provocarte serios problemas de salud.