Cansadas de estar cansadas: 7 tips para recargar la energía y recuperar la alegría

J.Lizcano

Vivimos en la era del cansancio. No es solo que durmamos poco o que tengamos demasiadas cosas en la agenda; es un agotamiento más profundo, emocional, mental y, a veces, hasta existencial.

14/12/2025

El cansancio de hoy no es solo físico; es un cansancio que viene de vivir en un ritmo que no se parece en nada al nuestro. Y por eso, más que planificar vacaciones, necesitamos aprender a crear pequeños rituales de recarga energética. Es una fatiga silenciosa que se cuela en ...

El cansancio de hoy no es solo físico; es un cansancio que viene de vivir en un ritmo que no se parece en nada al nuestro. Y por eso, más que planificar vacaciones, necesitamos aprender a crear pequeños rituales de recarga energética.

Es una fatiga silenciosa que se cuela en nuestras conversaciones, en nuestros cuerpos y en nuestra forma de ver el mundo. Muchas mujeres sentimos que siempre debemos estar "a tope": impecables en el trabajo, presentes con la familia, disponibles para las amistades, activas, productivas y, sobre todo, fuertes. Pero la verdad es que la fuerza sin descanso se convierte en desgaste. La buena noticia es que no se trata de grandes cambios, sino de pequeños gestos que devuelven calma, conexión y alegría. ¡Vamos a verlos!

1. Escuchar a tu cuerpo

A veces estamos tan acostumbradas a funcionar en automático que no notamos que algo va mal hasta que el cuerpo nos da un grito: insomnio, irritabilidad, hambre emocional, falta de concentración. El primer paso para dejar de estar agotadas es aprender a observarnos. Preguntarnos: ¿Cómo me siento realmente? ¿Qué necesito hoy?

Puede parecer simple, pero es revolucionario permitirnos detenernos un minuto y honestamente reconocer que no podemos con todo. Y que está bien.

2. La magia de los microdescansos

No todas tenemos tiempo para una escapada de spa cada fin de semana, pero sí podemos incorporar microdescansos: pausas de dos minutos para estirarte, respirar profundo, tomar un té caliente, mirar por la ventana o simplemente cerrar los ojos. Estos momentos actúan como pequeñas recargas que, sumadas, hacen una diferencia enorme.

Un truco útil: pon alarmas amables en tu móvil que digan "Respira" o "Pausa". No es infantil, es autocuidado en su forma más realista.

3. Recuperar el placer por las cosas pequeñas

La alegría no llega solo con grandes logros; muchas veces aparece en detalles que dejamos de notar: una ducha caliente sin prisas, una playlist que te sube el ánimo, leer tres páginas de un libro bonito, cocinar algo rico, caminar sin auriculares. El cansancio roba sensibilidad; el placer la devuelve. Reconectar con lo que te hace bien es una forma de recordarle al cerebro que la vida también es ligera.

4. Aprender a decir que no (sin culpa)

La energía no es infinita. Cada "sí" que damos a algo que no deseamos directamente nos roba un pedazo de bienestar. Decir "no" no es ser egoísta, es ser responsable contigo misma. Hazte esta pregunta: Si digo que sí, ¿qué parte de mí estoy dejando sin cuidar? A veces la verdadera recarga viene de poner límites a tiempo.

5. Cuidar el sueño como si fuera un tesoro

Dormir sigue siendo nuestro cargador universal. Pero la vida moderna nos empuja a estirar las noches viendo series, revisando redes o contestando mensajes. Crear una rutina nocturna suave, luz baja, pantallas fuera, aroma relajante, un poco de lectura, puede transformar tus niveles de energía más de lo que imaginas.

6. Elegir una compañía que alivie, no que agote

La energía también se contagia. Algunas personas iluminan, otras drenan. Rodéate de quienes te escuchan, te hacen reír o simplemente te dan paz. Busca conversaciones que nutran en lugar de desgastar. Tu bienestar también depende del círculo que te acompañe.

7. Recordar que no todo debe hacerse hoy

La presión de ser rápidas, eficientes y multitarea nos mantiene permanentemente en alerta. A veces la clave no es hacer más, sino hacer menos. Dejar la perfección a un lado. Delegar. Posponer. Respirar. La felicidad suele aparecer cuando dejamos de correr detrás del reloj.

No podemos eliminar el cansancio del mundo, pero sí podemos dejar de normalizar vivir agotadas. La energía es como una flor: si no se riega, se marchita. Si se cuida, florece. Y tú mereces florecer.

Mujer del Mes de Octubre: Neus Moya y su revolución con el calzado respetuoso
El aguacate en la menopausia: beneficios, recetas y cómo incorporarlo a la dieta
La maternidad sin estatus: por qué nuestra cultura no reconoce a las madres

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy