Por qué sigues guardando objetos que ya no usas

Sonia Baños

 Hoy en esvivir.com te contamos qué hay detrás de esos objetos que se resisten a salir de casa y cómo aprender a soltarlos sin culpa, sin prisas y sin dramatismos.

18/12/2025

  Todas tenemos en casa objetos que no usamos desde hace años y que, aun así, siguen ocupando su sitio. Ropa que ya no nos ponemos, libros que no volveremos a leer, recuerdos de otra etapa vital, regalos que nunca encajaron del todo. No están ahí por casualidad. No es desorden, es ...

 

Todas tenemos en casa objetos que no usamos desde hace años y que, aun así, siguen ocupando su sitio. Ropa que ya no nos ponemos, libros que no volveremos a leer, recuerdos de otra etapa vital, regalos que nunca encajaron del todo. No están ahí por casualidad.

No es desorden, es historia personal

Cuando conservamos cosas que ya no utilizamos, rara vez lo hacemos por falta de tiempo o de organización. La mayoría de las veces lo hacemos por lo que representan. Cada objeto guarda una versión de nosotras mismas: la mujer que fuimos, la que creímos que seríamos o incluso la que sentimos que deberíamos seguir siendo.

Una chaqueta que ya no encaja con tu estilo, apuntes de una formación que nunca retomaste, recuerdos de una relación pasada. No ocupan solo espacio físico, también ocupan espacio emocional. Y ese peso se nota, aunque no siempre sepamos ponerle nombre.

Por qué nos cuesta tanto desprendernos de ciertas cosas

A muchas mujeres nos han enseñado a conservar, a aprovechar, a no tirar. Pero también a sostener expectativas, vínculos y etapas incluso cuando ya no nos representan. Por eso soltar objetos puede generar una incomodidad difícil de explicar, como si estuviéramos renunciando a algo más profundo que una simple pertenencia.

Detrás del clásico "por si acaso" suele esconderse el miedo al cambio, a equivocarnos o a cerrar etapas sin tener claro qué viene después. Guardar cosas es, en cierto modo, una forma de mantener abiertas puertas que ya no cruzamos, pero que nos tranquiliza saber que siguen ahí.

La diferencia entre recuerdo y lastre emocional

No todo lo que guardas sobra, y esto es importante tenerlo claro. Hay objetos que siguen teniendo sentido porque te conectan con algo valioso, aunque ya no tengan una utilidad práctica. El problema aparece cuando conservar deja de ser un acto consciente y se convierte en pura inercia.

Un buen ejercicio es preguntarte qué te provoca ese objeto hoy. Si te aporta calma, gratitud o una sonrisa, probablemente merece quedarse. Si te genera culpa, nostalgia incómoda o una sensación de obligación, quizá ya ha cumplido su función en tu vida.

Soltar no es olvidar, es reconocer que esa etapa ya está integrada.

Cuándo es buen momento para dejar ir

Hay momentos vitales especialmente propicios para revisar lo que acumulamos: cambios de trabajo, mudanzas, separaciones, hijos que crecen, etapas de cansancio emocional o sensación de estancamiento. Cuando algo se mueve por dentro, el entorno suele pedir ajustes.

No hace falta hacer una limpieza radical ni vaciar la casa en un fin de semana. A veces basta con empezar por algo pequeño: un cajón, una balda, una caja concreta. El objetivo no es tener menos cosas, sino dejar de cargar con lo que ya no suma.

Cómo soltar sin sentirte mal contigo misma

Desprenderte de objetos no significa tirarlo todo. Puedes donar, regalar, reciclar o incluso guardar una foto si lo que te cuesta es perder el recuerdo. El gesto simbólico también vale, y muchas veces es más que suficiente.

Es importante que no conviertas este proceso en un juicio personal. No se trata de reprocharte compras pasadas ni decisiones antiguas. En ese momento, esos objetos tenían sentido. Hoy, quizá ya no. Y eso no invalida nada de lo vivido.

Aceptar que cambias es una forma muy honesta de respeto hacia ti misma.

El espacio que aparece cuando sueltas

Cuando dejas ir lo que ya no encaja, ocurre algo curioso: no solo ganas espacio físico, también ganas claridad mental. La casa se siente más ligera, y tú también. No porque tengas menos cosas, sino porque te rodeas de objetos que sí representan quién eres ahora.

Vivir rodeada de lo que te acompaña, y no de lo que te ancla, cambia la energía de tu día a día mucho más de lo que imaginas.

 

 

 

 

 

 

Mujer del Mes de Octubre: Neus Moya y su revolución con el calzado respetuoso
El aguacate en la menopausia: beneficios, recetas y cómo incorporarlo a la dieta
La maternidad sin estatus: por qué nuestra cultura no reconoce a las madres

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy