Desde hace años llevamos recibiendo un bombardeo de información demonizando el azúcar, hasta el punto de que se estima que más del 75% de los españoles consumen edulcorante, sobre todo mujeres de mediana edad, universitarios y personas activas que buscan controlar el peso. Pues bien, aunque inicialmente se pensaba que estas ...
Desde hace años llevamos recibiendo un bombardeo de información demonizando el azúcar, hasta el punto de que se estima que más del 75% de los españoles consumen edulcorante, sobre todo mujeres de mediana edad, universitarios y personas activas que buscan controlar el peso.
Pues bien, aunque inicialmente se pensaba que estas sustancias eran beneficiosas para la salud, en los últimos años ha aumentado la preocupación de que puedan producir efectos adversos en el metabolismo de las células y los órganos a largo plazo. Uno de los edulcorantes más omnipresentes, el aspartamo, es ampliamente utilizado en dulces, bebidas light, productos de bollería, chicles, etc. Produce un sabor dulce 200 veces mayor que la sacarosa, por lo que tiene un valor calórico relativamente bajo.
Existen numerosos estudios que han investigado los efectos del aspartamo; sin embargo, hasta ahora se desconocían sus efectos metabólicos y conductuales a largo plazo. Un estudio realizado por la investigadora Irati Aiestaran Zelaia, bajo la dirección de los profesores Ikerbasque Jesús Ruiz Cabello, de CIC biomaGUNE, e Ian J. Holt, del IIS Biogipuzkoa, ha evaluado los efectos del consumo de aspartamo a largo plazo en ratones, exponiéndolos durante un año a una dosis equivalente a una sexta parte de la ingesta diaria máxima recomendada para los seres humanos.
En el estudio han concluido que "efectivamente el aspartamo reduce los depósitos de grasa (en un 20 %) en los ratones, pero lo hace a costa de una hipertrofia cardíaca leve y una disminución de su rendimiento cognitivo", afirma el equipo investigador. Estos hallazgos indican que, "si bien este edulcorante puede ayudar a lograr la pérdida de peso en ratones, esto va acompañado de cambios fisiopatológicos en el corazón y, posiblemente, en el cerebro", añaden.
La dosis diaria de aspartamo utilizada ha sido en unidades de equivalencia en humanos de 7 mg por cada kg de peso corporal. "Se trata de una dosis que está muy por debajo de la dosis máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud y las agencias EMA (European Medicines Agency) y FDA (Food and Drug Administration, EE. UU.), que se sitúa en el consumo diario de 50 mg/kg. Esto pone de manifiesto la importancia de los resultados obtenidos", remarcan.
Y es que el estudio demuestra que la exposición prolongada a edulcorantes artificiales puede tener un impacto perjudicial en la función de los órganos, incluso a dosis bajas, lo que sugiere que las directrices de consumo actuales deben ser revisadas críticamente.
Además, la investigación, en la que se han estudiado por primera vez los efectos de la ingesta de aspartamo durante todo un año, contribuye a subsanar importantes lagunas de conocimiento sobre las consecuencias del consumo a largo plazo, y proporciona información crucial sobre los efectos crónicos derivados de niveles de ingesta alcanzables a través de una dieta habitual. De hecho, los investigadores e investigadoras de CIC biomaGUNE y del IIS Biogipuzkoa señalan que "hemos observado efectos que no se habían descrito hasta ahora, seguramente por la dificultad y la duración del estudio".
Cabe remarcar que estos resultados vienen respaldados por "una gran cantidad de datos de todo tipo (imagen funcional (imagen por resonancia magnética), imagen molecular (tomografía por emisión de positrones), espectroscopía en cerebro y en hígado, pruebas cognitivas, temperatura, cantidad de comida y bebida, etc.), que han ayudado a dilucidar los efectos que produce en los ratones y servirán como base para reforzar y ampliar las conclusiones de este estudio".
Asimismo, la iniciativa se enmarca en una serie de investigaciones en las que "estamos observando cómo la modulación de los nutrientes afecta a la función de los órganos en la salud y la enfermedad, y en este caso nos propusimos determinar el impacto fisiológico del aspartamo en el corazón y el cerebro de los ratones, así como los efectos sobre los niveles de grasa y el peso corporal, para compararlos con otro tipo de azúcares y edulcorantes", concluyen.