En la artrosis se produce un roce entre los huesos, que puede causar la deformación de las articulaciones afectadas. Puede presentarse en cualquier zona del cuerpo (brazos, manos, pies, piernas, dedos, cadera o rodilla). Entre los factores desencadenantes destacarían: edad, genética, sobrepeso, lesiones previas o masa ósea, entre otros. Los ...
En la artrosis se produce un roce entre los huesos, que puede causar la deformación de las articulaciones afectadas. Puede presentarse en cualquier zona del cuerpo (brazos, manos, pies, piernas, dedos, cadera o rodilla).
Entre los factores desencadenantes destacarían: edad, genética, sobrepeso, lesiones previas o masa ósea, entre otros. Los principales síntomas son el dolor y la limitación del movimiento articular que alteran la vida de quienes la sufren.
El diagnóstico debe hacerlo el médico. Se basa en los síntomas que describe el paciente y la exploración física que permite definir la patología. Pueden solicitarse radiografías y otras pruebas para confirmarlo.
Los especialistas señalan que son numerosas las recomendaciones que se pueden hacer a estos pacientes, pero todas pasan por el control de su médico. Destacaría:
1-Acudir a un balneario o un spa y probar lo que te ofrecen.
2-Administrar tratamiento farmacológico. No te automediques. Existen numerosas posibilidades, pero el médico debe decidir lo que más te conviene y pautarlo por vía oral y/o tópica. Se utilizan: paracetamol, ibuprofeno, condroitinsulfato y glucosamina, fundamentalmente. No temas a las infiltraciones porque pueden ser eficaces cuando están indicadas por el médico.
3-Cambiar tu alimentación. Incluir antioxidantes (especialmente vitaminas C y E) y ácidos omega-3 (en pescados como el salmón).
4-Combinar frío y calor, según la situación en que te encuentres. Si está inflamada y caliente la zona, lo mejor es el hielo (envuelto en un paño). El calor alivia la rigidez articular y las contracturas musculares.
5-Cuidar la postura. La reeducación postural mejora hábitos perjudiciales para los enfermos. Corregir la postura puede ayudarte a reducir el dolor y la inflamación.
6-Descansar adecuadamente de noche y de día. Busca el momento.
7-Implementar fisioterapia bien pautada. Puede ayudarte, aunque inicialmente te cueste hacerla. Deben ser tratamientos adecuados y ejecutados por un profesional.
8-Realizar actividad física. A pesar de que puede causar dolor, sigue moviéndote. Utiliza las adaptaciones que necesites (muletas o bastones, por ejemplo) de ortopedia e indicadas por el médico. No renuncies al deporte, pero elígelo bien. Caminar, nadar, practicar yoga o Pilates, que no generen impacto ni fuertes tensiones en tus articulaciones, pueden ser buenas opciones.
9-Reducir el exceso de peso. Genera una sobrecarga y se liberan sustancias inflamatorias que empeoran la situación. Sigue una dieta equilibrada pautada por un profesional.
10-Salir a pasear aprovechando el sol y la luz. La vitamina D es fundamental para la mineralización del esqueleto y para aumentar la fuerza muscular.
11-Solicitar información sobre lo que te pasa y contárselo a quien tú quieras. Consulta tus dudas, pregunta lo que quieras y apóyate en los que te rodean para mejorar tu calidad de vida.
12-Utilizar oligoterapia como complemento bajo control médico. Se administran minerales (cobre, magnesio, selenio, azufre, flúor o cobalto) pero tienen efectos secundarios y no debes consumirlos sin indicación médica.