"Cuando el rostro está en equilibrio, la belleza aparece de forma natural. Hoy entendemos la armonización facial como un trabajo global del rostro, no como una suma de retoques. El objetivo no es transformar, sino equilibrar y acompañar el envejecimiento de forma coherente", explica la Dra. Beatriz Beltrán, fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona. Esta visión ...
"Cuando el rostro está en
equilibrio, la belleza aparece de forma natural. Hoy entendemos la armonización facial como un
trabajo global del rostro, no como una suma de retoques. El objetivo no es
transformar, sino equilibrar y acompañar el envejecimiento de forma coherente",
explica la Dra. Beatriz Beltrán, fundadora de la
Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona. Esta visión integral es la
base del trabajo de esta profesional que, desde hace más de
once años desarrolla su propia técnica de armonización facial, Beauty
Balance.
Para la Dra. Beatriz Beltrán, el punto de partida es siempre el análisis global. "Un médico debe reconocer la singularidad de cada rostro y abordarlo como un todo. En este enfoque, la belleza no se logra simplemente añadiendo volumen, sino creando equilibrio a través de la proporción, la estructura y los contornos faciales". Este planteamiento implica alejarse de tratamientos guiados por modas o zonas `estrella' y centrarse en cómo interactúan entre í las distintas áreas del rostro. "La clave no es tratar lo que está de moda, sino entender cómo cada parte del rostro se relaciona con las demás. Un buen profesional no solo sigue tendencias: escucha, orienta y establece expectativas realistas desde la primera consulta".
Desde su experiencia clínica, la Dra. Beatriz Beltrán identifica cinco áreas fundamentales que, tratadas de forma integrada, permiten lograr balance facial:
La armonización facial parte de la premisa de que el mejor resultado es el que no se detecta. "Cuando el tratamiento está bien indicado y bien ejecutado, nadie debería preguntarse qué se ha hecho el paciente", afirma la doctora. Desde el punto de vista médico, la Dra. Beltrán insiste en la importancia de la formación y el criterio clínico: "El equilibrio facial no se calcula, se interpreta. Se basa en entender cómo se relacionan los distintos rasgos entre sí y cómo el rostro se percibe en su conjunto. Por eso debe realizarse siempre por médicos con conocimiento profundo del rostro y con un enfoque conservador y personalizado".