La sociedad actual presenta niveles de conexión sin precedentes, impulsados por la hiperconectividad, el teletrabajo, la movilidad constante y la digitalización de las relaciones, configurando un entorno permanentemente conectado, pero no necesariamente más acompañado. En este escenario, la soledad se ha convertido en un fenómeno emergente con un impacto creciente ...
La sociedad actual presenta niveles de conexión sin precedentes, impulsados por la hiperconectividad, el teletrabajo, la movilidad constante y la digitalización de las relaciones, configurando un entorno permanentemente conectado, pero no necesariamente más acompañado. En este escenario, la soledad se ha convertido en un fenómeno emergente con un impacto creciente en la salud pública, ya que estos cambios han transformado la forma en la que se construyen los vínculos y, en muchos casos, pueden haber contribuido al debilitamiento de los lazos sociales y del sentimiento de pertenencia.
Así lo refleja el Cigna Healthcare International Health Study, que pone de manifiesto que el 46% de los jóvenes pertenecientes a la Generación Z se siente excluido o desconectado de su entorno social, a pesar de desenvolverse en un contexto altamente digitalizado y caracterizado por la interacción constante a través de pantallas. Esto evidencia que una mayor exposición a la tecnología no siempre se traduce en relaciones más sólidas ni en un mayor acompañamiento emocional.
Más allá de una percepción puntual, esta desconexión se asocia a una mayor vulnerabilidad psicológica y a la falta de apoyos estables en el día a día. De hecho, según este mismo informe, el 35% de los jóvenes de la Generación Z convive con al menos una condición de salud mental, mientras que hasta un 40% reconoce no contar con nadie de confianza cuando necesita apoyo relacionado con su bienestar emocional.
La ausencia de vínculos cercanos y significativos puede estar reforzando esta sensación de aislamiento y dificultando la gestión del malestar, situando a la soledad como un factor de riesgo que va más allá del plano emocional. En esta línea, la Organización Mundial de la Salud ya alerta de la magnitud del fenómeno y estima que cada hora fallecen cerca de 100 personas en el mundo por causas relacionadas con la soledad o el aislamiento social, lo que equivale a aproximadamente 870.000 muertes al año. Estas cifras subrayan el impacto real de la falta de conexión social sobre la salud y refuerzan la necesidad de abordarla como un factor determinante del bienestar.
"La soledad y el aislamiento social no tienen únicamente un impacto emocional, sino que también afectan de forma directa al organismo. La falta de vínculos sociales sostenidos se asocia a mayores niveles de estrés crónico, trastornos de salud mental, alteraciones del sueño, desequilibrios hormonales y una mayor activación del sistema simpático, aquel que regula las respuestas de lucha y huida, aumentando la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Asimismo, los datos muestran que el 70% de las personas con bajos niveles de energía, optimismo o propósito vital presentan una mayor sensación de soledad, lo que refuerza la necesidad de abordar la conexión social como un pilar fundamental del bienestar", explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.
En contraste con esta realidad, la generación de los Baby Boomers destaca como el grupo que mantiene una relación más sólida con su entorno social. El 81% afirma sentirse acompañado y formar parte de relaciones estables, construidas en torno al contacto directo, la cercanía y el apoyo continuado. Este colectivo presenta redes sociales más consolidadas, basadas en la interacción presencial y en vínculos que se mantienen a lo largo del tiempo, un modelo relacional que se ha desarrollado al margen de la hiperconectividad digital y que prioriza el cara a cara, la conversación directa y la presencia compartida.
Ante esta realidad, los expertos de Cigna Healthcare subrayan la importancia de promover estrategias que favorezcan la conexión social real y ayuden a prevenir el impacto de la soledad y el aislamiento en la salud: