Consejos para proteger la piel de los factores del invierno que la hacen más vulnerable

María Robert

La baja humedad ambiental, el uso de prendas de abrigo, cambios bruscos de temperatura, la calefacción… Todos estos factores irritan la dermis y pueden agravar problemas como la dermatitis atópica o los eccemas

03/02/2026

La baja humedad ambiental, el uso de prendas de abrigo, cambios bruscos de temperatura… Todos estos factores externo propios del invierno irritan la piel y pueden agravar problemas como la dermatitis atópica o los eccemas. Así lo advierte la jefa de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Cristina Villegas, ...

La baja humedad ambiental, el uso de prendas de abrigo, cambios bruscos de temperatura… Todos estos factores externo propios del invierno irritan la piel y pueden agravar problemas como la dermatitis atópica o los eccemas. Así lo advierte la jefa de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Cristina Villegas, quien señala que en esta época del año, "la piel pierde más agua, lo cual debilita la barrera cutánea y la hace más vulnerable frente a cualquier irritante".

Por su parte, "la calefacción mitiga la humedad ambiental y las fibras de algunas lanas producen fricción directa. A esto se suman los cambios bruscos de temperatura, que intensifican la sensación de tirantez y picor. El resultado de todo ello puede traer consigo la aparición de eccemas en manos, rostro, cuello o pliegues", añade la especialista.

En el caso de las personas mayores, esta situación tiende a acentuarse. "Con la edad, la piel pierde lípidos y capacidad de retención de agua, lo que reduce la eficacia de la barrera cutánea y favorece la sequedad. Esta mayor fragilidad incrementa la sensibilidad frente a irritantes ambientales y puede provocar episodios de picor más intensos, descamación marcada y una mayor probabilidad de desarrollar eccemas durante los meses fríos", indica, por su parte Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Las formas más frecuentes de afectación son la dermatitis atópica, la dermatitis irritativa de manos, muy relacionada con el frío y el lavado frecuente, y los eccemas de contacto que aparecen por determinados tejidos o por sustancias presentes en detergentes y suavizantes. En muchos casos, los síntomas incluyen enrojecimiento y descamación, acompañados de sensación de quemazón o de un prurito intenso que puede alterar el sueño y la calidad de vida.

"Se observa un aumento de las consultas relacionadas con problemas en la piel durante los meses de invierno. Muchas personas asocian estos síntomas solo al frío, pero el problema se relaciona de forma estrecha con el ambiente seco de interiores, la ropa poco adecuada y algunas rutinas diarias, como duchas muy calientes o el uso de jabones agresivos", recalca la experta. En concreto, los niños, las personas mayores y quienes presentan antecedentes de dermatitis atópica, psoriasis u otras enfermedades de la piel forman los grupos que más facilidad tienen para desarrollar estas molestias. En estos casos, incluso una alteración leve de la barrera cutánea puede desencadenar brotes que avancen con mayor rapidez y provoquen síntomas persistentes.

Cómo proteger la piel en esta época del año

Ante esta situación, las expertos de Sanitas proponen ajustar la calefacción y ventilar las estancias, dado que es aconsejable conservar una temperatura moderada en casa y en el trabajo, abrir las ventanas unos minutos al día y, cuando sea posible, utilizar humidificadores para evitar un ambiente excesivamente seco.

También recomiendan utilizar prendas interiores de algodón o fibras hipoalergénicas y reservar la lana para capas externas que no entren en contacto directo con áreas sensibles; así como evitar duchas muy calientes y prolongadas. La elección de jabones suaves y el secado de la piel con toques ligeros ayuda a reducir irritaciones.

Además, aconsejan la aplicación de cremas o lociones emolientes tras la ducha y antes de acostarse debido a que favorece la recuperación de la barrera cutánea y reduce la sensación de picor. Por último, recomiendan el uso de guantes en exteriores y de productos específicos para labios y zonas expuestas.

"Si el enrojecimiento, el picor o las lesiones se mantienen en el tiempo, resultan muy molestos o se infectan, es recomendable acudir al dermatólogo", concluyen.

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