Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, considera que la exfoliación es uno de esos pasos en la rutina de belleza del que nunca hay que prescindir. De hecho, "es de los más importantes". Sobre todo pasada la barrera de los 40 años. 1. Dos o tres veces a la semana "Dos o ...
Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, considera que la exfoliación es uno de esos pasos en la rutina de belleza del que nunca hay que prescindir. De hecho, "es de los más importantes". Sobre todo pasada la barrera de los 40 años.
1. Dos o tres veces a la semana
"Dos o tres veces a la semana debemos exfoliar para romper las cadenas
que unen las células muertas a la piel nueva. Al romper esas cadenas, se
libera esa piel más sana de mejor aspecto", aclara Mireia Fernández,
directora dermocosmética de Perricone MD. "Además, si no se hace, se
ralentiza la renovación celular. Cuando exfolias y liberas la piel de
células muertas, le estás dando a la piel órdenes de regeneración, por
eso es tan importante, porque contribuye a una piel de aspecto más joven
durante más tiempo", añade.
2. Formato
"Es común olvidarse de exfoliar por eso, siempre recomiendo elegir
formatos que sean cómodos", propone la directora dermocosmética de
Dermalogica, Irene Serrano. "A quienes dedican tiempo de valor al
skincare, les recomiendo incluso exfoliantes de uso diario, de tipo
limpiador o tónico, mientras que para quienes es una pereza, exfoliantes
más fuertes que solo tengan que utilizar 2-3 veces por semana, en
mascarilla o sérum, de manera que les quite menos tiempo", suma la
experta.
3. Físico o químico
"Los exfoliantes físicos son aquellos con gránulo, mientras que los
químicos actúan sobre la piel sin raspar, mediante reacciones provocadas
por ácidos exfoliantes", cuenta Estefanía Nieto, directora
dermocosmética de Medik8. "Los dos son ideales y, de hecho, recomiendo
combinarlos. No apostar siempre por uno o por otro", defiende. "Los que
tienen gránulo suelen tener mayor arrastre y son mejores para eliminar
gran cantidad de célula muerta o limpiar la superficie de los poros. Los
químicos, de acción más lenta, trabajan en mayor profundidad y
promueven más la regeneración de la piel", plantea Nieto.
4. Un exfoliante para cada piel
"A todas las pieles le vienen bien los exfoliantes físicos, pero si se
habla de ácidos exfoliantes, es mejor elegir aquellos que más se adaptan
a nuestras necesidades y tipo de piel", expone Raquel González,
cosmetóloga y creadora de Byoode. "Los betahidroxiácidos como el
salicílico son mejores para pieles con acné, porque nivelan grasa.
Los alfahidroxiácidos son mejores para pieles resistentes y que quieren
tratar envejecimiento y pigmentación -glicólico, láctico…-. Finalmente,
los polihidroxiácidos, como la gluconolactona, son ideales para pieles
sensibles o más miedosas: son potentes, pero actúan más lento y con
mayor cautela", explica la cosmetóloga.
5. No frotar fuerte
Esto aplica, sobre todo, a los exfoliantes físicos, con granulitos. "Es
más importante hacer gestos exactos circulares y durante más tiempo, que
presionar. Si se presiona mucho este tipo de exfoliantes sobre la piel,
además de retirar células muertas, podría causar micro
dermoabrasiones", cuenta Patricia Garín, directora dermocosmética de
Boutijour y añade que "es mejor ser constante y suave, que aplicar
fuerza bruta, porque el efecto, si no, puede ser el contrario al
deseado".
6. Hasta dos minutos
"Cuando se usan exfoliantes que se trabajan sobre la piel y no solo se
aplican, como ocurre con los limpiadores, no se debe hacer durante más
de dos minutos", explica la cosmetóloga y creadora de Byoode, Raquel
González. "60 segundos son suficientes para trabajar la acción
exfoliante, si es más, se puede sobre estimular la piel. Evitando esto,
conseguimos exfoliar sin irritación ni sensibilidad", comenta.
7. No hacerlo demasiado
"Tan malo es no exfoliar como hacerlo más de lo que la piel necesita. Si
se aplica exfoliantes demasiado potentes a diario, se puede producir
una sobre exfoliación", plantea la directora dermocosmética de
Dermalogica, Irene Serrano. "Cuando esto ocurre, se debilita la función
barrera de la piel y surgen pérdidas de hidratación, irritaciones,
pelados, etc. Es importante aplicarnos un exfoliante solo las veces que
recomienda el frasco, que dice un experto", sostiene.
8. Pieles sensibles
"Según los mitos, las pieles sensibles no deben exfoliarse porque se
irritan, pero esto no es cierto. Deben hacerlo, precisamente, para
regenerarse más y conseguir que el tejido se engrose poco a poco",
comenta Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. "Lo que sí
es importante es que lo hagan con exfoliantes suaves: de grano muy fino o
con ácidos de acción suave, como la gluconolactona, aplicando después
mucha hidratación e ingredientes equilibrantes, como la niacinamida",
explica la experta.
9. A diario: solo en casos concretos
Aunque exfoliarse demasiado puede causar efectos
secundarios, "determinados productos están pensados para exfoliar cada
día de manera suave y más progresiva. Esto se ve sobre todo en
limpiadores y tónicos, que tienen menor carga de ácidos, por ejemplo",
resuelve la directora dermocosmética de Perricone MD, Mireia
Fernández. "Además, los limpiadores exfoliantes, como se aclaran, suelen
ser más amigables con las pieles más problemáticas", cuenta Mireia.
10. Ver si está funcionando
Para evitar pifiarla, las expertas recomiendan hacer autoanálisis. "Si
se ve que se irrita la piel, se tiene que ver si es el exfoliante
adecuado o si lo se ha aplicado correctamente. De ocurrir, habrá que ver
con un experto si se necesita un exfoliante más suave o pautar otra
manera de aplicación", recomienda Patricia Garín, directora
dermocosmética de Boutijour. "Sabremos que está bien cuando notamos la
piel más luminosa en el acto y con el uso continuado, apreciaremos un
aspecto más pulido, piel más uniforme e, incluso, más firme y con menos
manchas. Estos efectos más largoplacistas se verá pasado tres meses",
concluye Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.