¿Ojos secos o llorosos? Así afecta el frío a la salud ocular

María Robert 

Las condiciones ambientales del invierno no solo nos hacen más vulnerables a resfriados y gripes, también impactan sobre la salud ocular

03/03/2026

Es una realidad que durante el invierno enfermamos más. El clima frío, pasar más tiempo en interiores y la temporada alta de virus son las tres razones de que seamos más susceptibles de contraer un resfriado o una gripe. Sin embargo, las condiciones ambientales del invierno también impactan sobre la ...

Es una realidad que durante el invierno enfermamos más. El clima frío, pasar más tiempo en interiores y la temporada alta de virus son las tres razones de que seamos más susceptibles de contraer un resfriado o una gripe. Sin embargo, las condiciones ambientales del invierno también impactan sobre la salud ocular. Belén Alfonso, especialista del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, explica a EsVivir que "normalmente, las condiciones ambientales en invierno como las bajas temperaturas y el uso de calefacciones, pueden provocar que el ojo no genere la lágrima suficiente para mantenerse correctamente hidratado". "Esta situación puede causar daños en la vista, como irritación y sensación de arenilla o, incluso, un exceso de lagrimeo que se interpreta como un mecanismo de defensa frente a estas condiciones", añade. 

En concreto, según la experta, los problemas más comunes en esta época están relacionados con la sequedad que provocan las condiciones externas de esta estación. Por ello, "los síntomas habituales que suelen experimentar las personas son sensación de arenilla, picor o escozor, irritación ocular y una sensación de sequedad, pese a la respuesta natural del ojo de hidratarse mediante el lagrimeo. Estos síntomas suelen traducirse en visión borrosa o fatiga ocular". Si bien es cierto que estos son los más comunes, aclara Alfonso, "existen otras situaciones en las que se puede sufrir fotofobia, cuando la luz genera molestias, o una secreción excesiva de filamentos (legañas)".

Ahora bien, como apunta la especialista del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, estas situaciones se pueden prevenir. En concreto, "para proteger los ojos y mantener una buena salud visual, es importante evitar los ambientes secos, ya que la calefacción en espacios cerrados propicia un entorno con baja humedad, lo que puede generar sequedad ocular". Por ello, aconseja optar por humidificadores en el hogar o en espacios cerrados para mantener una humedad ambiental adecuada y, de este modo, reducir la evaporación de la lágrima.

Por otro lado, indica que existen técnicas o estrategias que ayudan a que el ojo descanse y se hidrate de manera natural. "Un ejemplo es la técnica 20-20-20, que contribuye a combatir la fatiga visual causada por mantener la mirada fija durante actividades de fijación, como la lectura o el uso de dispositivos digitales (móviles, televisión, tablets…). Esta técnica consiste en que, cada 20 minutos de mirada fija, se debe apartar la vista y mirar a una distancia aproximada de 6 metros (20 pies) durante unos 20 segundos", desarrolla. 

Cómo prevenir los problemas oculares del invierno 

En este sentido, para proteger los ojos tanto en exteriores como en interiores, es importante tener en cuenta una serie de factores, ya que ciertas épocas del año pueden generar situaciones que inician la aparición de problemas oculares. "Es muy importante el uso de gafas homologadas para asegurar la protección de los ojos frente al sol. Aunque en invierno el sol es menos nocivo que en verano, esto no significa que durante esta época no existan condiciones solares que puedan afectar a la salud visual. Por ejemplo, al esquiar, los rayos solares se reflejan en la nieve, lo que puede provocar que la luz se proyecte directamente en los ojos y resulte perjudicial para ellos", expone. 

Por otro lado, la experta recuerda que en invierno solemos pasar más tiempo en espacios cerrados, ya sea trabajando, viendo la televisión, leyendo o realizando cualquier otra actividad. Por eso, "es importante regular adecuadamente la iluminación de la estancia, ya que una luz inadecuada puede obligar a forzar la vista, lo que a largo plazo puede afectar a la salud visual". Asimismo, "es recomendable pasar tiempo al aire libre, ya que de este modo se descansa la vista y se evita mantenerla enfocada constantemente en un mismo punto, como ocurre en interiores", añade. 

Por último, es fundamental mantener los ojos bien hidratados. "Las condiciones externas, tanto en interiores como en exteriores, pueden generar sequedad ocular, por lo que es importante parpadear con mayor frecuencia, utilizar humidificadores o tener siempre a mano lágrimas artificiales en caso de que las otras medidas no sean suficientes", concluye Belén Alfonso. 


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