Después de las cremas de contorno, llegaron los sérums. Tras ellos, los parches desechables y, la última tendencia, los parches reutilizables. ¿Valen todos por igual? ¿Se pueden combinar todas las funciones? ¿Cuándo en crema? Siempre En el día a día, parece que lo más correcto son las cremas de contorno: "igual que ...
Después de las cremas de contorno, llegaron los sérums. Tras ellos, los parches desechables y, la última tendencia, los parches reutilizables. ¿Valen todos por igual? ¿Se pueden combinar todas las funciones?
¿Cuándo en crema? Siempre
En el día a día, parece que lo más correcto son las cremas de contorno: "igual que no se puede prescindir de una crema hidratante, si se tiene que elegir solo un tratamiento de cuidado para la mirada, mejor que sea en crema. Cubrirá las funciones de tratamiento y mantendrá la hidratación", sostiene Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
"Las cremas de contorno de ojos están formuladas para atender las necesidades de la zona, más fina y con otro pH que el del resto del rostro. Por eso son específicas y cargadas de los activos que más requiere esta área", plantea Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. "Los ingredientes más comunes son la cafeína, el té o el extracto de pepino para desinflamar; el ácido hialurónico para rellenar e hidratar y los agentes antiedad regeneradores, como los péptidos", añade.
¿Cuándo se añade un sérum?
Matiz importante, añaden, porque las expertas explican que nunca se debe poner un sérum solo. "Los sérums son más específicos y cargados en agentes que tratan preocupaciones concretas, pero tienen mejor función hidratante y acondicionadora normalmente. Por eso, se deben sellar luego con una crema. Igual que ocurre esto en el rostro, lo mismo aplica al área del contorno", explica Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
"Añadiremos un sérum cuando se quiera tratar cosas concretas de manera muy específica. Por ejemplo, si preocupan mucho las patas de gallo, un sérum de contorno con retinal será un gran aliado", define Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
¿Y los parches para cuándo?
En momentos concretos, parece ser, ya que "suplen las necesidades de una
mascarilla facial. Igual que una mascarilla se puede poner una o dos
veces a la semana, con estos parches ocurre igual, ya que su función es
aportar un extra en momentos clave", defiende Marta Agustí, directora
nutricional de Advanced Nutrition Programme.
Es decir: hay que usarlos previos a una cena especial, un evento o un sábado que tengas más tiempo y quieras darle un booster a la mirada. Puesto que la zona del contorno es tan sensible y con particularidades tan concretas, "si usamos estos formatos a diario, es habitual que provoque reacciones por exceso: irritación, exceso de grasa, millium…", plantea Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
Sobre el tipo de parche: "los desechables son los mejores. Suelen ser biodegradables y te aseguran la dosis y estado exacto. Los parches reutilizables que se adhieren a la piel, pueden aportar bacterias si no se lava o seca correctamente, además de congestionar la zona ya que se prestan a que se use una cantidad excesiva de producto", concluye Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.