Más del 55% de la población adulta española presenta exceso de peso, y casi un 19% padece obesidad. De hecho, la obesidad es catalogada por la OMS como una pandemia no infecciosa de tipo crónico, afectando a más de mil millones de adultos mundialmente y causando cerca de 2.8 millones ...
Más del 55% de la población adulta española presenta exceso de peso, y casi un 19% padece obesidad. De hecho, la obesidad es catalogada por la OMS como una pandemia no infecciosa de tipo crónico, afectando a más de mil millones de adultos mundialmente y causando cerca de 2.8 millones de muertes anuales. Antes del `boom' del Ozempic y otros tratamientos inyectables para combatirla, ganó popularidad gracias a testimonios como Elsa Pataky, Chris Hemsworthun, Halle Berry o Jennifer Aniston un patrón de alimentación todavía hoy muy utilizado: el ayuno intermitente.
A lo largo de una década, la ciencia ha confirmado y defendido que el ayuno de 16 horas (conocido como 16/8) generalmente promueve la pérdida de peso, quema de grasas, mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación y favorece la autofagia. Es más, un estudio del King's College de Londres reveló que que podría disminuir el riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer.
Sin embargo, una reciente revisión de Cochrane Library desmonta la eficacia del ayuno intermitente como mecanismo de adelgazamiento para reducir la grasa. Al menos, de la manera en la que se creía. El trabajo, el más amplio sobre el tema hasta la fecha, ha revisado 22 ensayos clínicos aleatorizados de 1.995 personas de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica y comparado distintos tipos de ayuno con planes dietéticos convencionales.
Menos calorías, la clave para adelgazar
Como resultado, los investigadores concluyeron que no hay diferencias clínicas significativas en comparación con los consejos alimentarios habituales. O dicho de otra manera, ayunar durante 12, 14 o 16 horas no conlleva beneficios adicionales. Lo que marca la diferencia es restringir la ingesta calórica.
"El ayuno intermitente, simplemente, no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso", explica Luis Garegnani, autor principal de la revisión del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires. "Podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales", advierte al respecto.
Así las cosas, los autores comprobaron que "el ayuno intermitente no está a la altura de la fama" y por ende, los especialistas deben seguir un enfoque individualizado para asesorar al paciente en el camino del adelgazamiento. No obstante, aclaran que algunas muestras del estudio son inconsistentes. Por tanto, se requieren más investigaciones en poblaciones de países de ingresos bajos y medios porque podrían comportarse de forma diferente a la mayoría de la muestra (obesidad en países de ingresos altos).
Además, más allá del exceso de peso, los autores proponen más investigación para abordar el efecto del ayuno intermitente en otras comorbilidades.