Ingeniería informática, telecomunicaciones, ingeniería industrial, matemáticas, robótica o medicina biomédica. Estos puestos de trabajo, pertenecientes al área de conocimiento STEM, se sitúan en la parte alta de todos los rankings de empleos con mayor demanda y con mayor retribución económica en la mayoría de países del mundo. Además, son sectores ...
Ingeniería informática, telecomunicaciones, ingeniería industrial, matemáticas, robótica o medicina biomédica. Estos puestos de trabajo, pertenecientes al área de conocimiento STEM, se sitúan en la parte alta de todos los rankings de empleos con mayor demanda y con mayor retribución económica en la mayoría de países del mundo. Además, son sectores estratégicos para la competitividad y el desarrollo tecnológico de las economías avanzadas.
Estos empleos, que combinan ciencia, tecnología y técnica, han estado tradicionalmente dominados por hombres y, aunque las mujeres han ganado terreno en los últimos años, la presencia femenina sigue siendo minoritaria. Así lo asegura la agencia para el empleo de las Naciones Unidas, la International Labour Organization (ILO).
Según el informe, las mujeres ocupan cerca del 40 % de los empleos STEM en todo el mundo. Se trata de un porcentaje que ha crecido de forma sostenida en los últimos años, pero que sigue reflejando una clara brecha de género en el sector. De hecho, la desigualdad se visualiza con mayor nitidez en algunas especialidades técnicas que, precisamente, son las que cuentan con una mayor retribución y proyección profesional. Entre ellas destacan las ramas de la ingeniería y la tecnología.
A modo de ejemplo, las mujeres representan tan solo el 10 % de los ingenieros civiles y desarrolladores de software a nivel global. En el caso del sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la presencia femenina continúa por debajo de una cuarta parte del total del empleo.
Por otro lado, el informe publicado por la ILO señala que la brecha salarial de género en el ámbito tecnológico suele ser elevada, lo que evidencia que la igualdad no solo depende del acceso al empleo, sino también de las condiciones laborales, las oportunidades de promoción y el reconocimiento profesional dentro de estas industrias.