En un entorno saturado de dietas estrictas, normas inflexibles y cánones de perfección nutricional, lo que comenzó como un hábito de cuidado personal puede transformarse en una preocupación constante que roba placer y paz mental a la hora de sentarse a la mesa. Preguntamos al Dr. Leo Cerrud, experto en nutrición ...
En un entorno saturado de dietas estrictas, normas inflexibles y cánones de perfección nutricional, lo que comenzó como un hábito de cuidado personal puede transformarse en una preocupación constante que roba placer y paz mental a la hora de sentarse a la mesa. Preguntamos al Dr. Leo Cerrud, experto en nutrición y medicina estética.
Volver a la ortorexia
Este término ya se popularizó hace décadas, concretamente en 1997, cuando el Dr. Steven Bratman acuñó ortorexia para describir un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una obsesión poco saludable por comer perfectamente sano o puro. Fijación con los ingredientes, por hacer todo casero, por vigilar la procedencia o las etiquetas, etc. Pero ojo, porque "no es lo mismo preocuparse por comer bien, que obsesionarse con la comida saludable", apostilla el Dr. Leo Cerrud. La nueva obsesión por los alimentos "reales" podría convertirse en ortorexia si llegamos a obsesionarnos.
Señales de obsesión
Señales que nos indican que estamos viviendo la alimentación con demasiada rigidez, según erl Dr. Cerrud.
Consecuencias de la adicción healthy
"Quiero aclarar que no todo el que se preocupe por comer bien acabará padeciendo ortorexia así como no todo el que se preocupe por el peso acabará sufriendo anorexia, pero sí hay que estar atento a las señales para darnos cuenta de si estamos siendo excesivamente autoexigentes con la comida y nos está afectando a nivel emocional. Si llegamos a un punto extremo, se podría desencadenar déficit de vitaminas y minerales, desnutrición, trastornos hormonales, aislamiento social y problemas de salud mental". Lo cierto es que el estrés que genera este comportamiento con los alimentos no solo produce problemas dietéticos: puede producir insominio, mala digestión, inflamación y baja energía.
Comer bien sin excentricidades
¿Se puede seguir una alimentación sana sin normas rígidas ni listas interminables de prohibidos? "Por supuesto que sí, aumentando la flexibilidad y moderando todo aquello que hemos tachado de la lista". La clave de una buena alimentación está en el equilibrio. Vegetales, frutas, proteína de calidad (pescado, pollo, pavo, marisco y carne roja de vez en cuando), cereales a ser posible integrales, lácteos y, de vez en cuando, lo que nos apetezca, sin culpa ni remordimientos. "Es decir, siguiendo la teoría de la compensación: hoy me paso, mañana. no". Una buena guía es la regla del 80/20, porque es sostenible: se trata de buscar el equilibrio nutricional consumiendo alimentos saludables el 80% del tiempo y permitiendo los que nos apetezcan el resto del tiempo. "No es una dieta, ni una guía restrictiva, sino un estilo de vida que podemos llevar a cabo de manera sostenible y duradera, que además reduce culpas y ansiedades", apunta el Dr. Cerrud. "La flexibilidad también es una forma de salud, y no un fracaso nutricional".

Más información: Dr. Leo Cerrud C/ Núñez de Balboa, 107, 1ª planta, consultorio 103. 28006, Madrid Tel: 665791864 www.doctorleocerrud.com