Los platos preparados y la comida para llevar prometen comodidad: comida caliente y rápida. Las etiquetas de las bandejas de plástico nos aseguran que son "seguras" para calentar en el microondas o el horno. Pero, ¿estamos expuestos a microplásticos y aditivos químicos potencialmente peligrosos junto con nuestra comida? La respuesta, ...
Los platos preparados y la comida para llevar prometen comodidad: comida caliente y rápida. Las etiquetas de las bandejas de plástico nos aseguran que son "seguras" para calentar en el microondas o el horno. Pero, ¿estamos expuestos a microplásticos y aditivos químicos potencialmente peligrosos junto con nuestra comida? La respuesta, denuncia Greenpeace, es sí.
La ONG ambientalista ha analizado 24 artículos de investigación en revistas científicas revisadas por expertos, y revela en el informe en el informe Alerta: Microplásticos en la comida precocinada, que los plásticos que utilizamos para envasar los alimentos nos exponen a riesgos para la salud, especialmente los platos preparados y la comida para llevar y calentar.
En concreto, señalan que los recipientes de plástico pueden liberar microplásticos y sustancias químicas tóxicas en los alimentos, y que la lixiviación (filtración) hacia los alimentos aumenta drásticamente cuando la comida se calienta en el envase de plástico. Algunos estudios han detectado que calentar recipientes de polipropileno o poliestireno durante solo cinco minutos puede liberar entre 326.000 y 534.000 partículas de microplásticos en la comida, incluso aquellos los alimentos envasados y comercializados con la etiqueta de 'apto para calentar'.
Es más, se han encontrado al menos 1.396 sustancias químicas en envases plásticos y en contacto con alimentos en cuerpos humanos, incluidas varias que son una amenaza conocida para la salud humana, como el Bisfenol A, vinculadas a afecciones como cánceres, infertilidad, trastornos del neurodesarrollo y enfermedades cardiovasculares y metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2.
Un riesgo "oculto y potencialmente grave"
Así las cosas, el informe pone en evidencia un efecto acumulativo que, como consecuencia, provocan que estas partículas ya no solo estén solo en el mar o en la nieve del Ártico, sino también "en nuestra sangre, pulmones, placenta e incluso en nuestro cerebro". Pese a que se conoce la presencia de estas sustancias químicas "altamente peligrosas" para la salud humana y ambiental, la mayoría, sin no están reguladas en los envases alimentarios. Asimismo, Greenpeace evidencia que los recipientes viejos, rayados o reutilizados son peores, ya que el plástico desgastado libera casi el doble de partículas de microplásticos en comparación con los envases nuevos.
"No debemos seguir sacrificando los ecosistemas y poniendo en riesgo nuestra salud envasando nuestros alimentos en plástico por el bien de beneficios a corto plazo, para luego pedir al contribuyente que gaste billones intentando limpiar los daños y curar las enfermedades. El plástico no es un caso especial: es hora de aplicar el principio de precaución", denuncian desde Greenpeace.
En suma, "las pruebas científicas sugieren que los plásticos que utilizamos para envasar nuestra comida suponen un riesgo para la salud oculto y potencialmente grave, especialmente en los platos preparados y la comida para llevar que se calientan". "El análisis de Greenpeace de 24 estudios revisados por expertos revela que calentar alimentos en recipientes de plástico suele liberar un cóctel preocupante de aditivos químicos y microplásticos del envase directamente a los productos alimenticios y bebidas", concluyen.