Cómo mantener los niveles de vitamina D, según una doctora

María Robert 

"Nuestro estilo de vida actual limita la exposición de la piel al sol, con lo que no sintetizamos la cantidad suficiente de esta hormona para cubrir nuestras necesidades diarias", explica Begoña Ortiz Santodomingo, directora del Área Científica de Farmasierra

24/03/2026

Más del 50% de la población en España padece déficit de vitamina D, elevándose hasta el 75%-80% en grupos de riesgo o mayores, a pesar de las altas horas de sol. Para entender este fenómeno, Begoña Ortiz Santodomingo, directora del Área Científica de Farmasierra,explica a EsVivir que "la vitamina D, ...

Más del 50% de la población en España padece déficit de vitamina D, elevándose hasta el 75%-80% en grupos de riesgo o mayores, a pesar de las altas horas de sol. Para entender este fenómeno, Begoña Ortiz Santodomingo, directora del Área Científica de Farmasierra,explica a EsVivir que "la vitamina D, una hormona fundamental para el cuerpo humano, puede obtenerse de dos fuentes: en pequeñas cantidades a través de la dieta y, de forma importante, por la exposición al sol". "Nuestra piel sintetiza esta vitamina por acción de los rayos ultravioleta en cantidades suficientes para cubrir, aproximadamente, el 90% de nuestras necesidades.   De ahí que los datos epidemiológicos sobre la deficiencia de vitamina D en España (un país con abundantes horas de sol) resulten especialmente sorprendentes", desarrolla. 

En este sentido, prosigue explicando Ortiz Santodomingo, "la realidad es que nuestro estilo de vida actual, caracterizado por el sedentarismo, largos periodos en interiores (oficinas, vehículo, vida indoor), el uso de ropa protectora y cremas solares limita la exposición de la piel al sol, con lo que no sintetizamos la cantidad suficiente de vitamina D para cubrir nuestras necesidades diarias".

Además, la especialista advierte de que existen ciertos grupos de población donde se identifica un riesgo mayor de presentar deficiencia. Uno de ellos son las personas de edad avanzada. "Con el envejecimiento, la síntesis cutánea de vitamina D disminuye y,  en ocasiones, la nutrición es deficiente. Asimismo, suelen exponerse poco al sol, ya que una gran mayoría reside en centros de cuidado a largo plazo con movilidad limitada, lo que reduce su contacto con la luz natural", indica. 

Las mujeres post menopaúsicas también son grupo de riesgo, "ya que  producen menos vitamina D tras la exposición al sol, y absorben peor la vitamina D de la dieta". Por último, añade la experta, "algunas personas con ciertas patologías digestivas o hepáticas también pueden tener mas riesgo de déficit de vitamina D".  

Consecuencias negativas para la salud 

El impacto de este déficit en la salud será más importante cuanto más bajos sean los niveles de vitamina D, expone la directora del Área Científica de Farmasierra. "Es clave para la salud de los huesos y de los músculos, de forma que, en caso de una deficiencia importante y mantenida en el tiempo, podríamos ver raquitismo (huesos blandos o deformados) en niños, aunque es poco frecuente en España". En adultos, "se manifiesta como osteomalacia o osteoporosis (huesos frágiles que se rompen fácil) y debilidad muscular, que en ancianos, produce mas caídas y, por tanto, más fracturas".

La vitamina D también tiene un efecto importante sobre nuestro sistema de defensa (el sistema inmune): "lo fortalece y modula, favoreciendo la síntesis de ciertas sustancias antimicrobianas y modulando la función de las células de defensa (linfocitos B y T)", apunta Ortiz. 

Además, indica que estudios recientes relacionan la deficiencia de vitamina D con el desarrollo de ciertas patologías: enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infarto de miocardio), cáncer (colon, próstata y mama),  enfermedad celiaca, diabetes mellitus, complicaciones en el embarazo y parto, entre otras.

Cómo introducir la vitamina D en la rutina 

"La deficiencia de vitamina D debe ser diagnosticada por un médico, que evalúa el estado de vitamina D del paciente a partir de un análisis de sangre.  En caso de deficiencia o insuficiencia, es él quien prescribe un tratamiento con un medicamento que contenga vitamina D3 (colecalciferol), hasta normalizar niveles", aclara la doctora al respecto. 

Pero para las personas que no tengan deficiencia, hay serie de recomendaciones que ayudan a mantener niveles de vitamina D y evitar que  disminuyan. "Así, es importante variar la dieta insistiendo en alimentos ricos en vitamina D (salmón, atún, sardinas, huevos, champiñones, langostinos, gambas, hígado de ternera…...).  También es recomendable exponer la piel de los brazos y las manos al sol (p ej. paseos o actividades al aire libre) entre 15 y 20 minutos al día durante los meses de marzo a octubre", explica. 

Las personas que pertenecen a grupos de riesgo, "deberán siempre seguir las instrucciones y recomendaciones de su médico", recalca. 

No es una vitamina más 

Para comprender la importancia de la vitamina D, hay que saber que no es una vitamina más: "es una hormona que participa en muchos procesos del cuerpo; entre ellos, favorece la absorción del calcio de la dieta", subraya Begoña Ortiz Santodomingo. 

En caso de que el médico prescriba un tratamiento, es crítico seguir exactamente sus instrucciones: "la toma de dosis mayores a las pautadas puede hacer que el paciente absorba calcio en exceso, lo que podria perjudicar al riñón". En este sentido, "los medicamentos con vitamina D3 en forma de comprimidos garantizan recibir exactamente la dosis necesaria".

Finalmente, tras la exposición al sol, "nuestro cuerpo sintetiza de forma natural la vitamina D en forma de colecalciferol, también conocida como vitamina D3". Por esta razón, "cuando necesitamos un suplemento, utilizar esta misma forma es la opción más lógica y natural; de hecho, la mayoría de la literatura científica y las guías médicas internacionales recomiendan el uso de esta forma por su eficacia para elevar y mantener los niveles en sangre de manera estable", concluye. 

¿Sabes en qué consiste el síndrome metabólico?
Los lugares más bonitos de España para empezar el año sobre ruedas
El frío de invierno puede agravar los trastornos de la articulación temporomandibular

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy