"La perimenopausia se ha consolidado como una de las etapas más desconocidas y, al mismo tiempo, más determinantes en la salud de las mujeres", explica la ginecóloga Blanca Fernández, especialista de la Policlínica Gipuzkoa. Se trata del periodo de transición previo a la menopausia, cuando el organismo empieza a experimentar los ...
"La perimenopausia se ha consolidado como una de las etapas más desconocidas y, al mismo tiempo, más determinantes en la salud de las mujeres", explica la ginecóloga Blanca Fernández, especialista de la Policlínica Gipuzkoa.
Se trata del periodo de transición previo a la menopausia, cuando el organismo empieza a experimentar los primeros cambios hormonales que conducirán al cese definitivo de la menstruación. La menopausia se confirma cuando han pasado doce meses consecutivos sin regla y, en España, suele producirse alrededor de los 51 años, según el Barómetro de la Menopausia 2025, elaborado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.
Sin embargo, la perimenopausia puede comenzar varios años antes y prolongarse durante un periodo considerable. Durante esta etapa, el cuerpo femenino se adapta progresivamente a los cambios hormonales, lo que puede provocar síntomas muy variados.
"Este periodo de transición puede prolongarse durante años y suele venir acompañado de sofocos, sudoraciones nocturnas, alteraciones del sueño, cambios menstruales, sequedad vaginal, disminución del deseo sexual, irritabilidad, cansancio o dificultades de concentración", explica la doctora Fernández.
Las mujeres se preocupan, pero no se ocupan
A pesar de su impacto, muchas mujeres atraviesan esta etapa sin consultar con profesionales de la salud. "Llama la atención que la mayoría de las mujeres vive estos cambios sin buscar ayuda. A pesar de su impacto en la calidad de vida, la perimenopausia sigue siendo una fase poco reconocida socialmente y, en muchos casos, insuficientemente atendida en el ámbito sanitario", señala.
Los datos confirman esta realidad. Según el Barómetro de la Menopausia, las mujeres en perimenopausia experimentan una media de entre ocho y nueve síntomas simultáneos, lo que refleja la intensidad con la que esta etapa puede afectar al bienestar diario. Actualmente, más de diez millones de mujeres en España se encuentran en la etapa de la menopausia o en su transición previa. Además, ocho de cada diez mujeres mayores de 40 años reconocen sentir preocupación por los síntomas asociados a este periodo vital. Sin embargo, solo un 57 % ha consultado con un profesional sanitario.
En Euskadi, la inquietud es igualmente significativa: entre el 67 % y el 71 % de las mujeres manifiesta preocupación ante esta transición, según los datos regionales del mismo estudio.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en la importancia de la información y el acompañamiento médico. "Desde la consulta procuramos acompañar a las mujeres que atraviesan esta etapa con información clara y basada en evidencia científica, para que puedan reconocer los cambios que experimentan y saber que existen distintas opciones para manejarlos", explica la doctora Fernández.
Uno de los aspectos que cobra especial relevancia en esta fase es el cuidado del suelo pélvico. Con el paso de los años y los cambios hormonales, esta estructura muscular que sostiene los órganos pélvicos puede debilitarse. "Cuando el suelo pélvico pierde fuerza pueden aparecer pérdidas de orina al realizar esfuerzos o la sensación de un bulto vaginal asociado a un posible prolapso", explica la especialista.
Para prevenir o mejorar estas situaciones, los profesionales sanitarios recomiendan ejercicios de fortalecimiento muscular como los conocidos Ejercicios de Kegel, además de fisioterapia especializada, radiofrecuencia o tratamientos tópicos con estrógenos. En algunos casos concretos también pueden considerarse el láser vaginal o intervenciones quirúrgicas.
Otro aspecto importante es el tratamiento hormonal sustitutivo. Durante años estuvo rodeado de controversia, pero hoy la evidencia científica respalda su seguridad cuando está correctamente indicado. "El tratamiento hormonal sustitutivo ha demostrado ser seguro cuando se prescribe de forma adecuada y resulta especialmente eficaz para síntomas como sofocos intensos, insomnio, cansancio marcado o disminución del deseo sexual", explica la ginecóloga.
Además, existen alternativas no hormonales que pueden ayudar a mejorar el bienestar durante esta etapa, desde la fitoterapia con isoflavonas hasta hidratantes vaginales o estrógenos locales.
A todo ello se suman cambios en el estilo de vida que pueden marcar una diferencia importante: dejar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, limitar los alimentos ultraprocesados, mantener una alimentación equilibrada rica en proteínas y calcio, practicar ejercicio físico de forma regular —especialmente entrenamiento de fuerza— y cuidar la calidad del sueño.
En definitiva, la perimenopausia no es una enfermedad, sino una transición natural del cuerpo femenino. Pero comprenderla y abordarla de forma adecuada puede transformar completamente la experiencia. "Podemos ayudar a las mujeres a identificar esta etapa, comprender sus causas y cuidar su salud física y emocional", concluye la doctora Fernández. "Ninguna mujer debería vivirla con sufrimiento o resignación. Con información y acompañamiento, es posible atravesarla con bienestar y calidad de vida".