A pesar de su impacto en la salud, los trastornos del sueño siguen pasando desapercibidos o se normalizan. Se estima que entre el 20% y el 30% de la población tiene síntomas de insomnio y alrededor del 10-15% padece insomnio crónico, según datos de sociedades científicas del ámbito del sueño. A pesar de ...
A pesar de su impacto en la salud, los trastornos del sueño siguen pasando desapercibidos o se normalizan. Se estima que entre el 20% y el 30% de la población tiene síntomas de insomnio y alrededor del 10-15% padece insomnio crónico, según datos de sociedades científicas del ámbito del sueño. A pesar de ello, muchos pacientes no consultan con un especialista, lo que contribuye a que estos trastornos estén infradiagnosticados.
Para el doctor Egea, jefe de la Unidad de Sueño del Hospital Quirónsalud Vitoria, esta falta de diagnóstico responde en gran medida al desconocimiento. "Muchas personas creen que el insomnio, los ronquidos o la somnolencia diurna son problemas sin solución o algo propio del ritmo de vida actual. Pero en realidad pueden ser síntomas de trastornos del sueño que tienen tratamiento y cuya detección precoz puede mejorar significativamente la calidad de vida", señala.
"Dormir menos de lo necesario o tener un sueño fragmentado tiene consecuencias claras para la salud. Existe una relación directa entre el número de horas que dormimos y nuestra esperanza de vida", añade el especialista.
La importancia de crear una cultura del sueño
Los especialistas advierten de que los hábitos de vida actuales influyen
de forma notable en la calidad del descanso. El uso de pantallas antes
de dormir, el estrés laboral, la falta de horarios regulares o el
sedentarismo contribuyen a que cada vez más personas duerman menos horas
de las recomendadas. "La sociedad ha normalizado dormir poco, pero el
sueño no se recupera durmiendo más el fin de semana", advierte el doctor
Carlos Egea. "Dormir menos durante la semana y tratar de compensarlo
después no corrige los efectos del déficit de sueño".
En este sentido, el doctor Egea insiste en la necesidad de promover una auténtica "cultura del sueño", en la que el descanso sea considerado un elemento fundamental del bienestar. El especialista recuerda además una pauta sencilla para mantener un equilibrio saludable en el día a día: la conocida regla de los tres ochos. "Lo ideal sería organizar la jornada en ocho horas para trabajar, ocho horas para el ocio y otras ocho horas para dormir. Este equilibrio ayuda a preservar la salud y a mantener un ritmo de vida más saludable", explica.
Cinco claves para dormir mejor
Los especialistas recuerdan que adoptar hábitos saludables puede mejorar significativamente la calidad del descanso:
"El sueño es una necesidad biológica básica. Dormir bien no solo nos permite descansar, sino que influye en nuestra salud cardiovascular, metabólica y emocional. Cuidar el descanso es cuidar la salud", concluye el doctor Egea.