La doctora Miren Mandiola, directora del laboratorio de reproducción asistida de Policlínica Gipuzkoa y del Hospital de Día Quirónsalud Donostia, explica que esta práctica está creciendo con fuerza en España impulsada por factores sociales, laborales y económicos. "Cada vez más mujeres quieren decidir cuándo ser madres. La preservación de óvulos les ...
La doctora Miren Mandiola, directora del laboratorio de reproducción asistida de Policlínica Gipuzkoa y del Hospital de Día Quirónsalud Donostia, explica que esta práctica está creciendo con fuerza en España impulsada por factores sociales, laborales y económicos.
"Cada vez más mujeres quieren decidir cuándo ser madres. La preservación de óvulos les permite mantener esa posibilidad sin que el paso del tiempo condicione su decisión", señala la especialista.
Los datos confirman esta tendencia. Según la Sociedad Española de Fertilidad, entre 2017 y 2022 el número de mujeres que optaron por congelar sus óvulos aumentó un 70% en España. En Gipuzkoa, esta evolución también es evidente: en los últimos años se ha registrado un crecimiento notable en las consultas de mujeres jóvenes interesadas en preservar su fertilidad.
Detrás de este fenómeno hay un cambio generacional en la planificación de la maternidad. Muchas mujeres priorizan primero su desarrollo profesional, su estabilidad personal o simplemente desean esperar al momento adecuado para formar una familia.
"La maternidad se está retrasando en toda Europa", explica Mandiola. "Las mujeres posponen ser madres por motivos laborales, sociales o personales, pero muchas saben que en algún momento lo querrán. Preservar la fertilidad les permite mantener esa opción abierta".
En este contexto, la edad se convierte en un factor clave. "Nacemos con un número limitado de óvulos, que envejecen con nosotras", recuerda la especialista. "Si preservamos antes de los 35 años, guardamos óvulos de mejor calidad. Si lo hacemos más tarde, son menos y de peor calidad, lo que reduce las probabilidades de embarazo".
Los avances médicos también están mejorando los resultados. En 2023, la tasa de embarazo clínico con óvulos preservados alcanzó el 63%, un 26% más que el año anterior, gracias a la mejora de las técnicas de vitrificación y a que cada vez más mujeres realizan el proceso a edades más tempranas.
La vitrificación ovocitaria se ha convertido en un procedimiento cada vez más accesible. El proceso completo dura aproximadamente dos semanas e incluye una breve estimulación hormonal, controles ecográficos y una pequeña intervención para extraer los óvulos.
"Se trata de una técnica segura y relativamente sencilla. La intervención se realiza con anestesia suave y, en unas dos horas, la paciente puede volver a casa", explica Mandiola.
En España se realizaron 7.628 ciclos de vitrificación en 2022, casi 3.000 más que dos años antes, una tendencia que también se refleja en el territorio. En Donostia, muchas de las mujeres que acuden a consulta son profesionales jóvenes que desean priorizar su desarrollo personal y laboral sin renunciar a la posibilidad de ser madres más adelante.
Para la doctora Mandiola, la clave está en la información y en que las mujeres conozcan las opciones disponibles. "Lo más importante es planteárselo", concluye. "Muchas mujeres jóvenes ni siquiera se lo cuestionan, pero la mayoría desea ser madre en algún momento. Preservar ahora no significa ser madre hoy, sino tener la libertad de decidir cuándo hacerlo".
En una sociedad en la que los proyectos de vida son cada vez más diversos, la preservación de óvulos se está consolidando como una herramienta que permite a las mujeres ganar tiempo, libertad y capacidad de decisión sobre su futuro reproductivo.