Proyecto pionero InfantBaseLa revista Consumer informa de que Baby & Toddler Food Composition Database InfantBase es la primera base de datos exhaustiva que hace una radiografía de lo que llevan realmente los productos para lactantes y niños de corta edad que se venden en España. El proyecto, coordinado por Nancy Babio, investigadora ...
Proyecto pionero InfantBase
La revista Consumer informa de que Baby & Toddler Food Composition Database InfantBase es la primera base de datos exhaustiva que hace una radiografía de lo que llevan realmente los productos para lactantes y niños de corta edad que se venden en España. El proyecto, coordinado por Nancy Babio, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili (URV), se ha realizado desde la misma universidad y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) de Reus. Se trata de una base de datos que reúne la información nutricional y de ingredientes de 850 referencias de 42 marcas, recopiladas entre junio y octubre de 2023 en los principales supermercados del país y sus plataformas online.
Ausencia de regulación
El estudio llega a diversas conclusiones que se publicaron en la revista European Journal of Pediatrics. En concreto, aproximadamente el 60% de los productos analizados tiene exceso de azúcar, pero en el caso de los purés de frutas, la cifra se dispara hasta el 99%.
Otra de las conclusiones del estudio es que, en una de cada cuatro comidas y en los purés de frutas y verduras analizados, la densidad energética es baja: aportan poca energía por 100 gramos, pese a que se presentan como comidas completas. Además, el 25% de los productos de tipo "comida salada", como tarritos de verduras o snacks, son deficientes en proteína y el 7% de los alimentos superan el límite máximo de sodio permitido por la OMS. Todas estas cifras demuestran que la mayoría de los productos infantiles –en concreto 8 de cada 10– no cumplen con alguna de las cuatro recomendaciones establecidas por la OMS en cuanto a su contenido nutricional:
• Se prohíben ciertos ingredientes, como azúcares libres, edulcorantes artificiales, golosinas, bebidas saborizadas y grasas trans.
• Se limita el contenido de fruta en las comidas saladas, cereales secos y productos lácteos. El objetivo es restringir la comercialización de alimentos que, a pesar de contener fruta, son altos en azúcares libres, grasas saturadas o sodio.
• Se establecen límites en el valor energético y la cantidad de azúcares, sodio y grasas permitidos.
• Se definen requisitos mínimos de proteínas y densidad energética según la categoría del producto.
La ley no obliga a los fabricantes a seguir los criterios establecidos por la OMS.
Otra de las conclusiones del estudio es que, en una de cada cuatro comidas y en los purés de frutas y verduras analizados, la densidad energética es baja: aportan poca energía por 100 gramos, pese a que se presentan como comidas completas. Además, el 25% de los productos de tipo "comida salada", como tarritos de verduras o snacks, son deficientes en proteína y el 7% de los alimentos superan el límite máximo de sodio permitido por la OMS. Todas estas cifras demuestran que la mayoría de los productos infantiles –en concreto 8 de cada 10– no cumplen con alguna de las cuatro recomendaciones establecidas por la OMS en cuanto a su contenido nutricional:
• Se prohíben ciertos ingredientes, como azúcares libres, edulcorantes artificiales, golosinas, bebidas saborizadas y grasas trans.
• Se limita el contenido de fruta en las comidas saladas, cereales secos y productos lácteos. El objetivo es restringir la comercialización de alimentos que, a pesar de contener fruta, son altos en azúcares libres, grasas saturadas o sodio.
• Se establecen límites en el valor energético y la cantidad de azúcares, sodio y grasas permitidos.
• Se definen requisitos mínimos de proteínas y densidad energética según la categoría del producto.
La ley no obliga a los fabricantes a seguir los criterios establecidos por la OMS