El auge de fármacos como Ozempic ha transformado en los últimos años la forma de abordar la obesidad y el control metabólico a nivel global. Sin embargo, la rapidez con la que muchos pacientes están perdiendo peso empieza a reflejarse también en la piel, especialmente en el rostro. La Dra. Beatriz ...
El auge de fármacos como Ozempic ha transformado en los últimos años la forma de abordar la obesidad y el control metabólico a nivel global. Sin embargo, la rapidez con la que muchos pacientes están perdiendo peso empieza a reflejarse también en la piel, especialmente en el rostro.
La Dra. Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna y estética, experta en armonización facial y fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona —además de ser el único miembro español de la ISAC (International Society of Aesthetic Complications)— observa este fenómeno cada vez con mayor frecuencia en su consulta.
"Adelgazar no debería equivaler a envejecer", señala la doctora. "Cuando la pérdida de peso es muy rápida y no se protege la masa muscular, el impacto en la piel puede ser evidente. No es solo una cuestión estética, sino estructural: al perder peso de forma acelerada el cuerpo no solo pierde grasa, también masa muscular, que es el verdadero sostén de los tejidos".
La pérdida acelerada de peso puede modificar la arquitectura del rostro. Tal como explica la especialista, la grasa facial no es únicamente un elemento estético, sino una pieza clave en la estructura que sostiene los tejidos.
"La grasa facial forma parte de la estructura que sostiene el rostro. Cuando desaparece de forma brusca, el tejido pierde soporte y la cara cambia. Las mejillas se hunden, la mandíbula pierde definición y los surcos se marcan más", explica.
En consulta, la Dra. Beltrán atiende cada vez más pacientes que han adelgazado rápidamente con fármacos agonistas GLP-1 como Ozempic y presentan cambios visibles en la piel. Este fenómeno, conocido popularmente como "cara Ozempic", suele manifestarse con mejillas más hundidas, ojeras más marcadas, pérdida de definición del óvalo facial y mayor presencia de líneas finas.
"Cuando el volumen facial desaparece de forma rápida, la piel pierde soporte y puede descolgarse, especialmente en la zona de la mandíbula o alrededor de los ojos", explica la especialista.
El impacto del adelgazamiento acelerado no se limita a la flacidez. Según explica la Dra. Beatriz Beltrán, la pérdida rápida de peso también puede afectar a la calidad de la piel, generando un aspecto más fino, seco o incluso ligeramente "acartonado".
"Cuando el tejido graso desaparece de forma acelerada, la piel puede volverse más fina, más seca y con una textura menos uniforme. Es frecuente ver una piel más apagada, con menor luminosidad y con las líneas de expresión más visibles", señala.
La especialista explica que estos cambios se deben en parte a la pérdida de grasa subcutánea —clave en la estructura que sostiene la piel— y a posibles alteraciones en la producción de colágeno y elastina, dos proteínas fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad del tejido.
"En algunos pacientes incluso observamos una piel con un aspecto más frágil o ligeramente acartonado, similar a lo que ocurre cuando la piel pierde densidad y elasticidad", añade.
Cuando el rostro pierde volumen de forma brusca, la piel puede comportarse de manera similar a un proceso de envejecimiento acelerado. "Las ojeras se marcan más, los pliegues nasogenianos se acentúan y el rostro puede adquirir un aspecto más cansado o demacrado", explica.
A este fenómeno se suma el envejecimiento natural. "A partir de los 25 años empezamos a perder colágeno de forma progresiva. Si a ese proceso se añade una pérdida rápida de peso sin entrenamiento de fuerza ni suficiente proteína, la flacidez puede hacerse más evidente", advierte.
La doctora lo resume con claridad: "Adelgazar no debería equivaler a envejecer. La clave es proteger la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza".
Los cambios no se limitan al rostro. En consulta también es frecuente observar los efectos del adelgazamiento acelerado en el cuerpo: brazos más descolgados, abdomen laxo, muslos menos firmes o glúteos con menor volumen.
"La piel tiene una gran capacidad de adaptación, pero necesita tiempo", explica la Dra. Beltrán. "Cuando la pérdida de peso es demasiado rápida, el tejido no siempre consigue retraerse y aparece la flacidez".
Por ello, la especialista insiste en abordar el adelgazamiento de forma integral. "No se trata solo de perder peso. Es fundamental preservar la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza".
Cuando la flacidez ya se ha producido, el objetivo en medicina estética no es rellenar sin criterio, sino devolver soporte a la piel y mejorar su calidad.
"Muchos pacientes llegan a consulta después de haber adelgazado rápido y lo que quieren es volver a verse bien sin cambiar su rostro", explica la doctora. "No buscan parecer otra persona, sino recuperar la firmeza y la estructura que han perdido. La tendencia actual en medicina estética ya no es añadir volumen, sino trabajar la calidad del tejido y estimular la producción natural de colágeno para que la piel recupere su firmeza de forma progresiva y natural".
Para lograrlo, en la Clínica Dra. Beatriz Beltrán se combinan diferentes tratamientos destinados a estimular el colágeno y reforzar la estructura profunda del tejido:
Ácido poliláctico: uno de los bioestimuladores de colágeno más utilizados en medicina estética para mejorar la calidad de la piel de forma progresiva. Estimula a los fibroblastos para producir nuevo colágeno, lo que permite recuperar firmeza, densidad y volumen de manera gradual y natural. Es especialmente útil en pacientes que han perdido volumen facial tras un adelgazamiento rápido.
Ácido hialurónico en puntos estratégicos: aplicado de forma muy precisa para restaurar la estructura del rostro cuando se han perdido soportes clave como pómulos o mentón. Más que aportar volumen general, el objetivo es reposicionar y sostener los tejidos para recuperar la armonía facial sin sobrecorregir.
Láser tensor con tecnología Fotona: actúa en las capas profundas de la piel estimulando la producción de colágeno y favoreciendo la retracción del tejido. Se utiliza para redefinir el contorno facial, mejorar la textura de la piel y aportar un efecto tensor progresivo sin procedimientos invasivos.
Radiofrecuencia monopolar Thermage FLX: una de las tecnologías más utilizadas para tratar la flacidez cutánea. Su energía actúa sobre la malla profunda de colágeno, ayudando a tensar la piel y mejorar su firmeza tanto a nivel facial como corporal.
EMFACE: tecnología que combina radiofrecuencia con estimulación muscular facial simultánea. "En pacientes que están perdiendo peso con fármacos GLP-1 como Ozempic, es una opción muy interesante porque permite trabajar el músculo facial y mejorar el soporte natural de la piel", explica la Dra. Beltrán. Este tratamiento ayuda a mantener el tono muscular del rostro y a prevenir el efecto de descolgamiento asociado a la pérdida rápida de volumen.
EMSCULPT NEO: tecnología de estimulación muscular de alta intensidad combinada con radiofrecuencia, especialmente indicada a nivel corporal. "En nuestra clínica hemos desarrollado un protocolo específico para pacientes que están perdiendo peso con tratamientos metabólicos, en el que trabajamos los grupos musculares más importantes para evitar el efecto de descolgamiento corporal", explica la doctora. Al fortalecer el músculo y mejorar el tono de los tejidos, se consigue un cuerpo más firme y definido incluso durante procesos de adelgazamiento rápidos.
"Hoy podemos estimular el colágeno y mejorar la calidad de la piel sin necesidad de recurrir a cirugía", concluye la especialista. "Cuando se trabaja bien el tejido, la piel vuelve a recuperar parte de su firmeza y su capacidad de sostener el rostro". ✨