El auge de las pantallas y los algoritmos ha traído nuevos desafíos para las familias. Según el estudio Perdidos en el scroll: la crianza en la era de los algoritmos, las apps y la IA, más de la mitad de los padres que usan aplicaciones de control parental empezaron a ...
El auge de las pantallas y los algoritmos ha traído nuevos desafíos para las familias. Según el estudio Perdidos en el scroll: la crianza en la era de los algoritmos, las apps y la IA, más de la mitad de los padres que usan aplicaciones de control parental empezaron a hacerlo entre los 10 y 12 años de sus hijos.
Las llamadas "familias tech-tailor" rompen con el modelo único y rígido: adaptan normas digitales según la edad, grado de madurez, necesidades educativas y contexto social. Como explica Emily Lawrenson, gerente de comunicación de Qustodio: "Personalizar las normas no significa rebajarlas, sino ajustarlas a las necesidades de cada hijo. La educación digital debe acompañar su desarrollo".
Involucrar a los menores en la definición de estas reglas es clave. Cada miembro puede proponer acuerdos, asumir responsabilidades y participar en la construcción de un entorno digital seguro y consciente.
El objetivo de estas familias no es controlar más, sino educar mejor: "Cuando las normas digitales se adaptan a la madurez y necesidades de cada menor, aumentan su autonomía y responsabilidad, contribuyendo a reducir los conflictos en casa", concluye Lawrenson.