Los expertos del centro Germaine Goya nos señalan los 7 ángulos ciegos de la belleza cotidiana:1. Dormir siempre del mismo ladoDormir boca abajo o apoyando siempre la misma mejilla contra la almohada genera micropliegues que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en arrugas permanentes. La presión continuada sobre ...
Los expertos del centro Germaine Goya nos señalan los 7 ángulos ciegos de la belleza cotidiana:
1. Dormir siempre del mismo lado
Dormir boca abajo o apoyando siempre la misma mejilla contra la almohada genera micropliegues que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en arrugas permanentes. La presión continuada sobre la piel favorece la pérdida de elasticidad en zonas muy concretas del rostro, especialmente en mejillas, contorno de ojos y escote.
2. Mirar el móvil constantemente hacia abajo
El gesto repetido de inclinar la cabeza para consultar el teléfono —lo que ya se conoce como tech neck— provoca pliegues horizontales en el cuello y favorece la flacidez de la zona mandibular. Con el tiempo, este hábito cotidiano puede acelerar la aparición de arrugas en una de las áreas más delicadas del rostro.
3. Limpiar la piel en exceso
Una piel limpia es fundamental, pero hacerlo demasiadas veces al día o utilizar productos muy agresivos puede alterar la barrera cutánea. Cuando esa barrera se debilita, la piel pierde agua con más facilidad, se vuelve más sensible y aparece antes la sensación de piel apagada o envejecida.
4. Vivir permanentemente estresado
El estrés crónico aumenta los niveles de cortisol, una hormona que interfiere directamente en la producción de colágeno y elastina. Como consecuencia, la piel se regenera peor, pierde firmeza y muestra antes signos de cansancio y envejecimiento.
5. No cambiar con frecuencia la funda de la almohada
Durante la noche la piel libera grasa, restos de cosméticos y células muertas que quedan adheridos al tejido de la almohada. Si no se cambia con frecuencia, esa superficie se convierte en un pequeño ecosistema de bacterias que puede alterar el equilibrio de la piel y favorecer imperfecciones y pérdida de luminosidad.
6. Pasar demasiadas horas frente a pantallas
La exposición prolongada a pantallas digitales implica contacto continuo con luz azul, que se ha asociado a procesos de estrés oxidativo en la piel. Este tipo de daño celular puede contribuir a la aparición de manchas, pérdida de tono y envejecimiento prematuro.
7. Abusar de exfoliantes o activos "demasiado potentes"
En los últimos años muchos cosméticos incorporan ingredientes muy activos —ácidos, retinoides o exfoliantes intensos— que, usados sin control, pueden debilitar la piel en lugar de mejorarla. Una piel irritada o sobreexfoliada pierde su capacidad natural de defensa y envejece más rápido.