Cuando lavamos el pelo, no siempre obtenemos el mismo resultado ni queda de la misma manera, ya que depende del lugar en el que nos encontremos, sobre todo si estamos de viaje o hemos ido a visitar a un familiar o a nuestras amistades y nos hemos instalado allí unos ...
Cuando lavamos el pelo, no siempre obtenemos el mismo resultado ni queda de la misma manera, ya que depende del lugar en el que nos encontremos, sobre todo si estamos de viaje o hemos ido a visitar a un familiar o a nuestras amistades y nos hemos instalado allí unos día. El tipo de agua puede variar, pasando de dura a blanda o a intermedia. Cuanta más dureza contenga el agua, más concentración de cal tendrá. En cambio, si es blanda, contará con menos cal e impurezas. Existen algunos factores que nos indican que estamos ante un agua dura, como puede ser el de notar la piel más irritada, seca o que venga acompañada de escamación o nos genere sensación de picor, sobre todo en el cuero cabelludo, que no sería tan suave al tacto. Aunque algunos expertos recomiendan cambiar de champú a menudo en función de las circunstancias en las que nos encontremos (caspa, pérdida de brillo, que se vuelva más graso o más seco) porque puede ocurrir que el tratamiento que estábamos aplicando no funcione como en un principio lo hacía, no siempre se arregla con esta medida, sino que hay que hacer otro cambio, el de incluir un filtro de ducha en el baño para reducir la concentración de cloro e impurezas que existen en el agua. Con este mecanismo de filtrado en varias capas se consigue que el agua tenga mejor calidad. Para su instalación no se requieren ni herramientas ni se realiza ningún tipo de obra. Tan solo hay que "retirar el precinto que trae el filtro, desenroscar el cabezal de la manguera de la ducha, acoplar el filtro y conectar la manguera por la parte inferior. Para comprobar que funciona, deja correr el agua 2 o 3 minutos", tal y como indica la experta en el vídeo de Leroy Merlin España. Con el tiempo, este sistema pierde su efectividad a medida que se usa, por lo que se debería de cambiar con frecuencia. Para realizar este paso solo se requiere "abrir la carcasa cromada del filtro, empujar por la boca estrecha con un destornillador hasta que salga el cartucho, coger uno nuevo y desprecintarlo e introducirlo tal y como se había hecho en el caso anterior", explica.
En el mercado existen modelos de alcachofas de ducha que traen incorporado un filtro que se encarga de purificar el agua, eliminando el cloro, las impurezas, el óxido y otras partículas dañinas para la piel y el cabello. Algunos hasta combinan esta función con la de ofrecer diferentes tipos de chorro para regular la salida del agua en función de lo que se necesite en cada momento. Su colocación es similar a la de un cambio de cabezal habitual, tan solo hay que desenroscar el cabezal antiguo y sustituirlo por este. Como ocurre con el sistema anterior, el cartucho del filtro deja de ser efectivo tras varios usos y hay que poner otro en su lugar. En otros casos, el cabezal de ducha filtrado irá adherido al rociador y ya se puede adquirir en esa versión sin tener que comprar ambos elementos por separado, consiguiendo un flujo potente desde lo alto de la ducha libre de metales, cloro y otros contaminantes.
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